Alimentación y rendimiento académico (II)

Como estamos viendo, lo que ingerimos nos puede ayudar a estar más sanos, pero también permitirá que rindamos más. La diferencia entre tomar lo que el cuerpo necesita y no hacer lo correcto marca la diferencia entre estar de buen humor, concentrarse más rápidamente y aguantar épocas fuertes de exámenes o, por el contrario, sentirse desmotivado, poco despierto y confuso.  A la hora de alimentarnos, para estar a la altura, además de lo que ya vimos ayer, debemos:

Comer despacio, masticando bien y disfrutando del placer que supone captar los sabores de los alimentos. Otra buena recomendación es comer con la familia y sin ningún otro elemento que interfiera a la comunicación (televisión); es un momento para compartir, ayuda a estrechar lazos y te despeja del estudio.

Cenar, cenar siempre, pero en cantidad suficiente como para no tener que levantarse a media noche a comer ni tampoco de forma que la difícil digestión nos impida conciliar el sueño. Un plato de sopa, algo de queso y una pieza de fruta es una opción estupenda.

¿Qué ocurre con el café?  Sin duda es el recurso más empleado, sobre todo por universitarios y opositores, para “aguantar el tipo” y no quedarse dormido en pleno examen, pero cuando esto ocurre es porque no has distribuido bien tus horas de sueño y estudio. Has de medir como reacciona tu cuerpo, porque puede provocarte insomnio, incluso irritabilidad. Además, si bien la primera reacción es la de dejarte en estado de alerta, pasados sus efectos hará todo lo contrario.

Y si busco tranquilizarme, ¿puedo tomar tila o valeriana para relajarme? Si no puedes controlar los nervios y estos no solo te hacen quedar en blanco sino que por la noche no te dejan dormir puedes recurrir a una infusión de tila, o ayudarte de la pasiflora, incluso valeriana, antes de acostarte. Para poder calmar la ansiedad previa al examen son muy efectivos los ejercicios de relajación donde puedas controlar la respiración y tomar el control.

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