Alimentación y rendimiento académico

Nuestro estilo de vida influye directamente en nuestro estado de salud. De igual forma, aquello que comemos contribuye directamente al hecho de aportarnos mayor bienestar y hacernos rendir mejor. Cada etapa de la vida tiene unos requerimientos nutricionales, y la de estudiante es una de las más exigentes, pero ¡ojo!, hay que comer pero no cualquier cosa que caiga en nuestras manos. ¿Sabías que alimentarte de una determinada forma puede mejorar tu rendimiento intelectual?. Ahora que ya estás inmerso/a en una vorágine de exámenes y tanto cuerpo como mente son sometidos a un mayor desgaste es importante que cuides bien lo que comes.

¿Qué comer en épocas de exámenes? Esta recomendación podría ser aplicada durante todo el año, porque de lo que se trata es de aportar lo que el organismo necesita en una circunstancia de mayor demanda energética para el crecimiento, la concentración y la memoria. En este y el próximo artículo te brindamos una lista de lo que debes y no debes hacer y comer. Recuerda, no solo tu rendimiento, también tu desarrollo y tu salud están en juego.

Lo que debes hacer:

Desayunar bien. Un desayuno completo y equilibrado recuperará tus niveles de glucosa y te debe proporcionar la energía suficiente como para no sufrir un “bajón” al incorporarte a tus deberes diarios. No renuncies a la fruta (o zumo), proteina de buena calidad, cereales con fibra (copos, pan integral…) y leche. Otra opción muy recomendable es la preparación de muesli, o mezcla de diversos cereales (trigo, cebada, maiz, avena,…) con frutas de temporada (plátano, pasas, manzanas, fresas,…) y frutos secos (nueces, semillas de girasol, avellanas, ajonjolí,…) en proporción adecuada junto a leche o yogur.

Hacer 5 tomas al día. Esto es, las tres comidas principales más dos comidas intermedias compuestas por alimentos energéticos pero sanos (platano, frutos secos, galletas integrales, un bocadillo pequeño, fruta y yogur, etc.

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