Aprender inglés con mil palabras

Aprender inglés con mil palabras

Cuando tras años de intentos frustrados por  hablar inglés a uno le dicen que aprendiendo solo mil palabras dominará la lengua de Shakespeare ciertamente es para volver a ilusionarse . Si a eso le añadimos el marchamo de un centro de formación de cierto prestigio en nuestro país y de una campaña promocional constante y atractiva, la respuesta no tarda en llegar en forma de matriculaciones masivas.

Tras superar lo que parece ser una enseñanza progresiva, fácil y adaptada al nivel de cada alumno, también han llegado las quejas por considerar esta una formación insuficiente y demasiado básica para su precio (unos 2.500 euros por curso) y expectativas. Cuando esto ocurre indudablemente algo falla.

Partamos de una base y apliquemos la lógica.  Cuando de aprender inglés, mecánica del automóvil, carpintería o programación informática se trata, da lo mismo,  los milagros no existen. Lo primero que ha de plantearse el alumno es cuanto quiere aprender, o mejor dicho, cuál es el nivel de conocimientos que quiere alcanzar, porque  -obviamente- si solo quiere unas nociones básicas, para “defenderse”, cursos como el que hoy tratamos pueden ser una opción magnífica, pero no tanto si para lo que uno aspira es a trabajar en una empresa en donde sea preciso un C1 de inglés.  Creer que por aprender mil palabras y conseguir unirlas para darle cierto sentido a las frases uno va a convertirse en británico de la noche a la mañana es soñar mucho. Si, además, esto fuera cierto, ya no existirían academias especializadas que imparten cursos de varios años con métodos didácticos fundamentados y probados, basados principalmente en algo que no tratan los cursos de inglés con mil palabras: la gramática.

De forma y modo que este tipo de cursos rápidos y express son lo que son, un método de iniciación y un sistema para quienes no buscan niveles avanzados. No son la panacea universal, pero tampoco el timo de la estampita, todo dependerá de lo que se pretende y se aspira a conseguir con ellos. Con respecto a su coste no entraremos a valorar si es o no excesivo, pues se trata de un producto que se comercializa en un mercado en donde muchas veces la demanda marca la oferta.

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