Autoevaluación ante un suspenso

Cuando te presentas a unas oposiciones y descubres al ver las notas que no era ese resultado el que esperabas, te llevas las manos a la cabeza, pataleas, lloras… Es normal, todos somos humanos, y exteriorizar esos sentimientos es bueno.. Pero hay que avanzar y pensar en la próxima meta.

Si hay suerte puede ser el mismo mes, a lo peor son unos años de tiempo para cambiar hábitos, temarios, formas de afrontar las pruebas, etc. Hay que valorar el intervalo de tiempo que nos queda hasta la próxima vez. Desde luego, si es raro que salgan oposiciones de ese tipo, vale la pena cambiar de meta y mirar hacia nuevos horizontes, pero si se prevé que en cierto tiempo salen de nuevo, hay que volver a intentarlo.

Para empezar es interesante evaluar nuestro trabajo. La nota en las oposiciones es un buen medidor (no es lo mismo aprobar con un 7 pero no sacar la plaza, que suspender con un 2), pero nosotros también debemos hacer una autoevaluación. Estas son algunas de las preguntas que deberíamos plantearnos ante esta situación para comenzar de nuevo.

¿Es un buen temario? ¿Lo tengo actualizado a Leyes, organigramas, ejemplos actuales…? ¿Mi academia o preparador es lo que necesito realmente? ¿Me haría bien cambiar de academia? ¿Aprovecharía más si trabajo ya por mi cuenta? ¿Fallo tal vez con mi actitud ante el tribunal?

Después es importante sacar conclusiones y actuar… Pero nunca dejarlo pasar. Tomarse un tiempo para asimilación, y otro para relajación, pero antes de perder todo lo aprendido, volver a empezar.

No hay que venirse a bajo, pues la experiencia es un grado, y ahora se irá más preparado que antes.

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