Ayudar a un familiar que oposita

Mi novio/a, mi hija/o, mi hermana/o, mi p/madre, etc, se examina de oposiciones: ¿Qué puedo hacer para ayudarle en estos momento de tensión?

Os hablaré desde mi experiencia. A mí mis familiares me han ayudado y yo a su vez he colaborado en lo que he podido para ayudar también. En ocasiones se hace tan difícil que sufre más el familiar que el propio opositor, y en esas circunstancias, se puede llegar a agobiar al que oposita, demostrándole incomprensión y ejerciendo sobre él todavía más estrés.

Todos los familiares podemos llegar a meter la pata en ese aspecto. Yo misma la metí, pero supe rectificar, por lo que puedo contaros que cosas beneficiosas supe hacer para enmendar la sensación de agobio que en algún momento dí al opositor:

  • Antetodo hay que decirle y demostrarle al opositor que no pasa nada, si aprueba será una suerte, si suspende no se acaba el Mundo. Se trata de estar mejor, nada va a empeorar por no pasar unas oposiciones.
  • El que se presenta a las oposiciones necesita tiempo: para estudiar, para hacer ejercicio, para ensayar la sesión práctica, para estar sólo y meditar… Démosle más espacio. Y si queremos encontrar la forma de pasar más tiempo con él, lo mejor es interesarse por sus quehaceres cotidianos apuntándose a lo que se pueda. Por ejemplo, si el opositor hace pruebas físicas, una idea sería ir con él al gimnasio, ya que para él es una obligación. Así le das moral porque lo conviertes en algo más ameno para él y podéis pasar tiempo juntos.
  • Podemos ayudarle en el estudio: escuchándole cantar los temas de “papagayo” se exhibe y se divierte, ayudándole a pasar a limpio con el ordenador, plastificando o encuadernando programaciones, buscándole información interesante en internet, en la biblioteca…
  • Aguantando el mal humor sin “entrar al trapo”. Más de una vez lo pillaremos con el “cejo torcido”, e inconscientemente busca desaahogar la rabia del mal momento vivido con las personas que más cerca tiene. No es adrede, no se puede evitar. Vale la pena dejarlo correr y hablarlo cuando esté más tranquilo.
  • El día de las pruebas no hay nada más importante. Hay que volcarse con el opositor. Si podemos, llevémosle en coche para que él luego no busque aparcamiento, llamarle para ver cómo le ha ido y que se desahogue con nosotros, consolarle si no ha ido como esperaba…

Y estos sólo son algunos ejemplos de lo que podemos hacer para ayudar nuestro familiar en época de oposiciones. Seguro que se os ocurre alguna otra idea, que por supuesto, agradecería que nos dierais. Nos vemos!

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