Cobrar, la verdadera odisea del autónomo

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Cualquiera que haya trabajado como autónomo en su vida sabe que este sector cuenta con varias desventajas frente a aquellos que trabajando bajo contrato, cuestiones como tener que estar constantemente buscando trabajos nuevos al terminar los anteriores, no tener horarios fijos, tener que sacrificar tiempo personal incluso en feriados o fines de semana para llegar a tiempo, no tener ni idea de lo que se siente recibir un bono navideño o unas vacaciones pagas, etcétera. Pero a estas complicaciones, acaso el precio de la “libertad” que ofrece el trabajar por cuenta propia, se le suma una que está en franco proceso de agravarse, que es la morosidad.

Conseguir encargos, comisiones o trabajo de cualquier tipo para un autónomo parece la parte sencilla, al menos comparándola con la última instancia del proceso, que es cobrar. Los tiempos que se manejan entre la entrega de una factura por labor completada hasta el momento en que el autónomo percibe su paga excede substancialmente los 30 días que impone la ley de morosidad de la UE, llegando a superar los seis meses cuando se trata de trabajos para la administración pública (un 30% de los autónomos ha declarado haber tenido que esperar ese lapso para cobrar), aunque estos números varían según la comunidad autónoma y el área del organismo público al que se le factura. El promedio nacional es de 151 días en el sector público, 95 en el sector privado (número que aumenta cuanto más grande es la empresa) y 63 entre autónomos.

Por si no tener un sueldo fijo complicaba la estabilidad, sumarle seis meses para cobrar cualquier trabajo no ayuda precisamente.

Más información – Autónomos trabajan más horas por semana que contratados
Fuente – lne.es

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