Cómo se siente un adolescente

La adolescencia es un período del crecimiento en el que se definen los cambios más rápidos, y también cruciales, del desarrollo madurativo. Es precisamente esta característica la que exige que los padres tengan el mayor control de la situación para guiar correctamente a sus hijos, pero ayudarles pasa por entender lo que les ocurre, lo que piensan, el porqué toman determinadas decisiones o el motivo por el que actúan de determinada manera.  La fase educativa de 12 a 16 años es especialmente complicada. Si quieres saber a qué enfrentarte te orientamos a continuación.

Tu hijo/a empieza a mostrar una mayor autonomía, le gusta tener criterios propios y se interesa especialmente por los problemas sociales, es mucho más sensible a lo que ocurre a su alrededor, esto será sin duda un indicativo de que su conciencia social toma forma. Alentadle y alabad que se forme como ciudadano/a responsable y comprometido/a con el mundo que le toca vivir, y recrimidad conductas que -incluso exigiendo un derecho-  falten al derecho de libertad de otras personas.

Aunque empieza a tener las ideas muy claras y muestra un especial interés por aprender, necesita mucha más motivación que antes, por lo que proporcionarle los estímulos necesarios es importante para que desarrolle todas sus capacidades.

Será normal, además, que se muestre más rebelde que de costumbre, sobre todo si se le intentan imponer las cosas “porque sí”. El diálogo es importante para establecer una relación de tolerancia y respeto por ambas partes.

Empieza a tener un sentido más profundo de amistad y lealtad, notaréis que la confianza con vosotros ha disminuido y que la deposita mucho más en sus amigos/as, de hecho estos le influirán mucho. No intentéis cambiar este comportamiento, dejad abierta una puerta al consejo y a participar de sus preocupaciones siempre que lo necesite, poco a poco irá “colocando” las piezas en su sitio.

También es frecuente que comience a no aceptarse tal y como es. A la mínima muestra de cambios repentinos en su apariencia física hay que estar alertas. Debéis trabajar la autoestima e inculcarle unos valores que primen aspectos como el respeto y la preparación intelectual por encima de tallas y modelos impuestos socialmente. Dejad que no vea que alabáis constantemente a personas por su físico o que utilizáis el aspecto de estas para insultarles (gordo, calvo, feo, …) . Afianzar en él/ella estas convicciones es la mejor forma de construir una personalidad segura.  Este aprendizaje se va adquiriendo a lo largo, incluso, de la infancia, y si esto no lo habéis trabajado lo suficiente es momento ahora de mayor diálogo y paciencia y, si es necesario, de pedir ayuda a un profesional.

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Un comentario

  1.   fgth dijo

    trrtu

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