Cómo ser exigente sin ser perfeccionista

Cómo ser exigente sin ser perfeccionista

Uno de las principales formas de autoboicot en el plano académico es el perfeccionismo que impulsa a una persona a dar vueltas y vuetas alrededor de un mismo asunto. El perfeccionismo es una forma de bloqueo que conecta con el síndrome de insatifacción crónico propio de quien tiene unas expectativas tal altas que la realidad nunca se ajusta a esas espectativas.

En el plano académico es importante ser exigente con uno mismo, aspirar a la formación constante para seguir aprendiendo y ser un poco más sabio cada día. Sin embargo, ser exigente contigo mismo no significa ser perfeccionista. Mientras que el deseo de superación personal conecta con el pensamiento positivo de querer afrontar nuevos retos, el perfeccionismo produce elevadas dosis de ansiedad y cierto miedo a salir de la zona de confort.

¿Cómo desarrollar toda tu capacidad de superación pero sin ser perfeccionista?

1. Márcate unos plazos concretos en el cumplimiento de tus objetivos académicos y cumple los tiempos de forma estricta.

2. A nivel humano, es normal tener preferencias en relación con distintas áreas de estudio. En ese caso, no te exijas lo mismo en un área que te encanta que en un área que resulta especialmente difícil. Sin embargo, lo que sí debes hacer es trabajar más aquellas asignaturas que te resultan más difíciles. Es importante tener un criterio realista en la preparación de los exámenes.

3. Márcate objetivos de una forma realista asumiendo que el tiempo es limitado y la energía física también lo es. El cuerpo y la mente no son una máquina.

4. Aprende de los demás a través de la observación que te permite obtener nuevas ideas constantemente.

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