Consejos útiles para enfrentarse a un examen

Consejos útiles para enfrentarse a un examen

El nuevo curso es ya una realidad y a estas alturas es más que probable que empiece a desaparecer el olor a nuevo de todo tu material. También es posible que hayais pasado por un primer examen de “tanteo”, para comprobar vuestro nivel de conocimientos. En este tipo de pruebas no suelen fluir los nervios de una manera que nos afecte especialmente, lo que sí sucede cuando ya tenemos que enfrentarnos “en serio” a los exámenes periódicos del curso.

Si bien un examen provoca una sensación -por otro lado lógica- de intranquilidad, incertidumbre o inquietud, para muchos alumnos supone un periodo de estrés añadido muy difícil de controlar. Suele suceder en personas con un alto nivel de autoexigencia, y la sensación de inseguridad se prolonga incluso pasado el momento del examen propiamente dicho.

¿Cómo enfrentarse a un examen? Si la situación que vives con cada etapa de exámenes te provoca un importante grado de tensión y ansiedad el mejor consejo que podemos darte es el de que te acostumbres a realizar ejercicios de relajación, no solo el día del examen, sino durante los días previos y posteriores al mismo. Aprende a emplear la respiración para controlar tus emociones, indaga en las técnicas que te conduzcan a un estado de distensión emocional. Si practicas echarás mano de este recurso siempre que lo necesites y notarás grandes diferencias a la hora de poder controlar tus estados de angustia.

Como sucede que es inevitable sentir algunos nervios en el momento del examen intenta emplear la lógica y distribuye bien tu tiempo. Calcula lo que puedes tardar en responder cada pregunta y en hacer una revisión final para asegurarte que todo ha quedado bien. No te entretengas demasiado al principio extendiéndote mucho en tus respuestas. Piensa que si por un casual el tiempo disponible finaliza te dejarás preguntas sin contestar. Dedica los minutos que te sobran para completar con más información las preguntas en las que creas que esto puede ser necesario, asegurándote primero de que todas las demás están respondidas. Lee bien cada enunciado de manera que puedas captar exactamente lo que te piden. Cuida aspectos como la ortografía y la presentación, porque cuenta para la nota final. No temas pedir al profesor que te aclare algo que no entiendes bien, esto es preferible a interpretar de manera errónea el enunciado, equivocarte y restar puntos en tu nota.

Por último, aprende a aceptar un suspenso como un aliciente para mejorar y exigirte más, no como un fracaso y -ni mucho menos- como un estigma que te persiga todo el curso. Suspender no significa que no te hayas esforzado, simplemente puede que hayan confluido varias circunstancias desafortunadas y en absoluto significa que estas marcarán la tónica de tus estudios las sucesivas veces. Si aprendes de tus errores, los aceptas y trabajas en su mejora tendrás de tu parte las mejores herramientas para superar el curso con mayor comodidad.

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