Controlar el estrés en los exámenes

El estrés es un estado de inquietud, que se caracteriza por una constante angustia e inseguridad, por querer someter al organismo a un rendimiento superior a sus capacidades, y que no permite la vida cotidiana en unas condiciones óptimas de salud y equilibrio. Un cierto grado de estrés es beneficioso, pues mantiene el cuerpo en “alerta”, activo, y logra una motivación necesaria para el desenvolvimiento de cualquier actividad. Sin embargo, en ocasiones, se pierde el control y se produce un “bloqueo” de la capacidad, desembocando en un temor por no poder hacer frente a todas las situaciones.

Todos hemos sufrido, en cierto grado, un estrés por exámenes. En determinadas épocas del curso escolar (exámenes trimestrales, por ejemplo), o ante algunos ciclos decisivos (obtención de nota para acceder a otros estudios superiores o para pasar de curso, por ejemplo), la situación nos desborda y la tensión nos provoca más agotamiento que otra cosa.

¿Cómo identificar si padeces estrés? Normalmente, existe una característica muy definitoria, y es el sentimiento de negatividad, de sentirse incapaz de llevar a cabo un examen en condiciones exitosas, con sensación de fracaso. Luego están los síntomas físicos, que se engloban dentro de una serie de señales evidentes, como son la falta de sueño y apetito, nerviosismo, dolor de cabeza, malestar de estómago, susceptibilidad o dificultad para concentrarse.

¿Cómo superarlo? Más adelante, en un próximo artículo, detallaremos algunas técnicas para la realización de exámenes, no obstante, la mejor manera de afrontar una situación estresante de cara a un examen es:

  • Mantener la calma y una actitud positiva, confiando en las propias posibilidades.
  • No es conveniente compararse con otras personas, cada uno de nosotros necesitamos un ritmo diferente para hacer las mismas cosas, que otros sean más rápidos no significa que sean más eficientes. Lo importante es conseguir las metas, no tanto lo es el tiempo empleado en conseguirlas.
  • Dormir suficientemente. Existe la creencia de que hay que sacrificar las horas de sueño porque así se memorizan mejor los conceptos estudiados, pero no es así. Cuando mejor se asimilan los conceptos es durante el sueño, pero si estamos muy cansados no mantendremos la concentración. Por tanto, llegado el momento es mejor dejar aparcado el libro y dedicarse a reponer fuerzas con un sueño reparador. Sí podremos madrugar, y entonces nos daremos cuenta de que recordamos todo mucho mejor. Así también, hay que darle prioridad a los alimentos que contengan vitaminas, como la fruta y los vegetales, para reforzar el sistema inmunitario, y realizar alguna actividad física, como el yoga, que mejora la concentración.
  • Hacer ejercicios de respiración logrará que mantengamos un mejor autocontrol y los nervios a raya.
  • Automentalizarse de que se pueden conseguir las cosas, un “yo puedo” es mucho mejor que un “no sé si puedo”. Todos podemos conseguir lo que nos propongamos.
  • Por muy importante que sea el examen es solo un examen, podremos jugarnos una nota, pero siempre puede superarse en otro intento, no hay que tomarse este reto como algo irreversible.
  • Por último, una vez realizado el examen es mejor olvidarse de la prueba y relajarse. Por mucho que nos preocupemos el trabajo ya está hecho, lo importante es esperar a conocer la nota y superarse en una siguiente tentativa, si fuera necesario.
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Un comentario

  1.   Eduardo dijo

    Excelente información para nosotros los estudiantes que a final de año vienen pruebas coeficiente 2 (2 notas en una prueba global) y muchos dejan de estudiar por la causa de la desmotivación y estrés por pasar de curso.

    Muy buena página 🙂

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