Cosas que tienes que hacer para conseguir una buena memoria

Trabajar una buena memoria

Las personas dotadas de una buena memoria prodigiosa general admiten que utilizan diversas estrategias para mejorar su capacidad y así tener mejores resultados. Pero incluso si eres un genio de la memoria, necesitarás algunas estrategias (utilizando el sentido común) que te ayudarán a olvidar las cosas con menos frecuencia. Si lo que quieres conseguir es una buena memoria, entonces no dudes en seguir leyendo porque estos consejos te ayudarán a tener una memoria mucho mejor.

Si eres una persona olvidadiza, si te cuesta estudiar porque no retienes bien los conceptos que estudias, si se te olvidan las cosas aunque te las apuntes en la agenda (o en la mano), entonces ha llegado el momento en que hagas algunas cosas para conseguir tener una buena memoria. No pierdas detalle y apúntalas para recordarlas, ¡y después ponlo en práctica!

Usa tus 5 sentidos

Tus sentidos pueden ayudarte a tener buena memoria en tu día a día y una vez que consigas tenerla en tu vida cotidiana podrás usarla en otros ámbitos, como en el trabajo o en tus estudios. Por ejemplo, si normalmente se te olvida si has cerrado o no la puerta del coche o de casa con llave puedes usar tus sentidos y decir los que estás haciendo en voz alta: “Estoy metiendo las llaves en la cerradura y estoy cerrando la puerta”. De esta manera estarás permitiendo que tanto tus ojos como tu vista registren la información que después necesitarás recordar potenciando la posibilidad de hacerlo con éxito.

Trabajar una buena memoria

Establece rutinas

Puede parecer más fácil encontrar cosas si siempre las ponemos en el mismo lugar. Por ejemplo, si siempre cuelgas las llaves del coche en un gancho de la pared o las pones en una bandeja en el mueble de la entrada de tu hogar, será más fácil encontrarlas cuando las estés buscando. En cambio, si estás acostumbrado/a a dejar las cosas en cualquier parte sin preocuparte de establecer unas rutinas, entonces es muy probable que tu cerebro encuentre esa falta de organización como algo caótico y que necesites empezar a priorizar un orden en tus cosas. Si lo haces, ¡notarás la diferencia!

Escríbete notas

Puedes escribirte notas en la agenda, pero si después la cierras no sirve de nada porque no lo tendrás a la vista para recordarlo. Puedes tener blocs de notas adhesivas (o post-it) en cada habitación de tu hogar y así tendrás más posibilidades de ver tus auto-notas cuando lo necesites. Por ejemplo, si tienes que recordar que debes llamar a un amigo al finalizar el día, pon una nota al lado de tu teléfono o en la nevera (seguro que irás a la nevera), así lo verás a tiempo y podrás llamar a tu amigo sin que se te olvide.

Trabajar una buena memoria

Aprovecha las nuevas tecnologías

¿Qué es lo que siempre llevas contigo a todas partes? ¡Tu teléfono móvil! Aprovecha las tecnologías y utiliza el calendario de tu teléfono para añadir notas y recordatorios que te vendrán fenomenal para recordar todo lo que necesites. Si tienes que entregar un trabajo la semana que viene puedes organizarte la semana para poder realizar el trabajo a tiempo. Si tienes una reunión en el trabajo importante y debes preparártela, también es una buena herramienta para recordarte mediante alarmas qué es lo que debes hacer y cuándo debes hacer las cosas. ¡Sólo tendrás que ser constante!

Escribe tus ideas

Podemos tener ideas brillantes pero si no se apuntan se pueden olvidar y que una idea que podría haber sido brillante, simplemente puede desvanecerse. Así que si se te ocurre algo es mejor que te pongas manos a la obra y si no puedes, entonces deberás apuntarlo y ponerlo en algún sitio donde puedas verlo y que no te olvides de tus brillantes ideas. De este modo, podrás volver a esa idea y desarrollarla más tarde si es necesario.

Trabajar una buena memoria

 

Duerme suficientes horas

Son muchas las investigaciones que dejan claro que las personas necesitan un mínimo de seis o siete horas de sueño (lo ideal es entre 7 y 8 horas de sueño profundo) cada noche. Así el cerebro podrá tener los cambios químicos necesarios para integrar nuevas habilidades o hechos en la memoria a largo plazo y poder recuperar la información más tarde. ¿Alguna vez has soñado con algo que estabas aprendiendo? Eso era que tu cerebro lo estaba integrando en la memoria a largo plazo.

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