Cuando el acoso llama a la puerta

acoso escolar

Lo vemos con mayor frecuencia de la deseada en las noticias: el acoso escolar aumenta y con él los casos de ansiedad, angustia, miedo, inseguridad o soledad en los escolares de entre 8 y 14 años. Por desgracia cada vez es más habitual que un caso de acoso escolar, o bullying, quede cercano a nuestro entorno, incluso nuestro propio hijo puede padecerlo sin que nosotros podamos ni siquiera saberlo. Y es que las cifras son verdaderamente escalofriantes, un 6% de los menores españoles lo ha vivido en primera persona, de manera continuada, mientras que la cuarta parte de nuestros estudiantes de Secundaria ha protagonizado, como víctima, un episodio de agresión alguna vez dentro del colegio.

Cuando nos enteramos de que ocurre un caso de estas características, por lo general se han producido ya daños importantes, a nivel psicológico principalmente, que -si bien no son irreversibles- pueden tener graves consecuencias en la edad adulta.

¿Cómo detectar un caso de acoso escolar? Por regla general para los padres pasan desapercibidos los primeros ataques de violencia contra su hijo. Si el crío viene con alguna marca este puede decir que se peleó, con el fin de ocultar el verdadero motivo, y con el pensamiento erróneo de no empeorar la situación. Piensa que, si confiesa, el agresor descargará mucha más violencia, por lo que prefiere callar; además de esto, en muchos de los casos el agredido se siente culpable, por lo que acepta el “castigo” de su atacante.

Es cuando la situación toma un cariz verdaderamente grave cuando se empieza a sospechar de que algo está sucediendo. El niño se enferma con mucha frecuencia, se niega a ir al colegio, pone excusas, empieza a mostrarse asustadizo, retraído, duerme poco, llora con relativa frecuencia, baja su rendimiento en clase y empieza a acusar estrés psíquico. Últimamente ha perdido material escolar y evita socializarse. Si se le presiona un poco acabará confesándolo todo.

¿Cómo actuar ante un caso de acoso escolar? Con un caso de bullying palpable el primer paso es tranquilizar al menor, hacerle ver que él no es la causa de una violencia, sino la consecuencia de un comportamiento anormal. Es importante que no sienta que está delatando a su agresor de manera que le perjudique, sino que está colaborando para que este reciba la ayuda que necesita. Si es necesario puede pasar varios días en casa, entretenido e intentando superar la situación, junto a sus amigos y familiares, sin mimos pero con cariño.

El siguiente paso es el propio centro de estudios, y comunicar la situación con muestras (testigos) de los hechos. Los centros tienen recursos para enderezar estas situaciones (expulsiones, partes de conducta, reuniones con padres, orientador, psicólogo, trabajos sociales…) y erradicarlas del entorno escolar.

El programa “Protégeles” ha puesto en marcha una iniciativa de ayuda y apoyo a los niños víctimas de acoso escolar. Puedes encontrar mucha más información en acosoescolar.info

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