Cuando nuestro hijo pide un cachorro

Un cachorro es un ser adorable que produce ternura y despierta a ese niño que todos llevamos dentro. La mascota suele ser portadora de una alegría inicial, buenos propósitos y grandes expectativas, las que a nivel afectivo y emocional despertarán en nuestros hijos. No obstante, el hecho de adoptar un cachorro ha de reflexionarse mucho tiempo antes de hacerse con él, ya que pasados los primeros días, quizá las primeras horas,  y cuando no nos deje conciliar el sueño aullando porque echa de menos a su madre, no todo será tan idílico y nos descubrirá la verdadera realidad que ello conlleva.

Cuando nuestro hijo pide un cachorro

Lo más importante de todo es analizar los verdaderos motivos por los que nuestro hijo puede necesitar un cachorro. Si lo pide como un mero entretenimiento pasajero, si este puede hacerle más responsable, si le aportará beneficios en su comportamiento porque presenta dificultades relacionales con su entorno, etc. Ha de tenerse en cuenta el fundamento y conocer la ventaja añadida que el cachorro aportará al crecimiento y la educación del niño.

Independientemente a este hecho el niño/a debe conocer aspectos tan importantes como:

– El cachorro crecerá, por lo que llegará un momento en el que los juegos no formarán parte de su desarrollo, aunque sí en cambio el afecto y la compañía

Una mascota es un miembro más de la familia, eso conlleva irremediablemente al hecho de necesitar alimentarse, asearse, hacer ejercicio, curar sus enfermedades, prevenir otras (por lo que necesitará vacunarse) y contar con un espacio para descansar, comer y dormir

– No es aconsejable dejarse guiar por el primer impulso ni ante la tierna imagen de un cachorro entrañable. No todas las razas son apropiadas para cualquier entorno (campo, ciudad, climas fríos o calurosos, …) o están preparadas para convivir en familia (hay razas más dóciles que otras), por lo que este hecho debe ser consultado con un especialista para estar seguros de haber hecho una elección acertada.

– Por último, recalcar que no es necesario desembolsar un dinero para hacerse con una mascota. Las protectoras de animales están saturadas de ejemplares que con toda probabilidad acabarán siendo sacrificados si pasado un tiempo no consiguen un hogar. Enseñar a nuestros hijos que esta es una opción válida como cualquier otra educa hacia un comportamiento responsable, generoso, solidario y altruista

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