Cuando tu hijo dice palabrotas

“Ha sido un/a niño/a ejemplar hasta que ha alcanzado los 3-4 años. Ahora se ha vuelto un descarado y suele decir palabrotas“. ¿Te suena esa situación?. Has de saber que es más común de lo que imaginas. A partir de esta edad los niños desarrollan su vocabulario muy rápidamente. Tienen una extraordinaria habilidad para captar el lado menos comedido del lenguaje, y si oyen una palabrota la repiten sin más. En realidad no saben lo que significa, pero de lo que sí se dan cuenta es de que expresándose de esa manera provocan reacciones a su alrededor.

¿Y cómo reaccionan los adultos ante las palabrotas de su hijo/a? El mayor error es el de reirle la gracieta, porque sin duda alguna la seguirá empleando para hacer reir sistemáticamente. Es importante, primero de todo, preguntarse si uno es el mejor ejemplo para sus hijos. Si las palabrotas forman parte de nuestro lenguaje cotidiano lo más lógico es que nuestros hijos las adopten como normales.

Si este no es el caso es importante ignorar su actitud, solo restándole importancia y actuando con naturalidad terminará declinando su postura de incontinencia verbal desagradable, solo hay que tener un poco de paciencia. Si la situación se agrava y vemos que, incluso, empeora es importante tomar cartas en el asunto. Hay que hacerle ver que ante un enfado hay otras formas de expresarse. Si emplea insultos hacia otras personas es importante que reconozca la importancia haciéndole ponerse en el lugar de la otra persona.

También es importante estudiar su comportamiento y el momento en el que emplea las palabrotas. Pueden ser una llamada de atención porque se sientan desatendidos, una forma de exteriorizar su impotencia a la hora de reclamar el cariño de sus padres. Observad si ha sucedido algo extraordinario en la familia que haya trastocado su normalidad, como por ejemplo, la llegada de un hermanito, la separación de los padres, etc.

Sea como fuere se trata de una situación que con cariño, paciencia, diálogo y comprensión puede solucionarse y no acarrear necesariamente mayores problemas en el futuro.

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