Del lápiz al bolígrafo, un cambio necesario

Bolígrafo

Cuando los niños comienzan a estudiar, para que puedan escribir se les recomienda un lápiz de los de toda la vida. Esto les permitirá no sólo aprender a escribir, sino también borrar los textos que consideren necesarios. Las minas que se incluyen permiten esta posibilidad, por lo que, de esta manera, tienen a su disposición múltiples posibilidades.

Sin embargo, según vayan avanzando en los distintos cursos, los niños (ya no tan niños) se verán obligados a escribir con un material un tanto diferente: los bolígrafos. Ya habrán tenido la oportunidad de pintar con herramientas parecidas, pero no habían escrito con tinta que no pudiera borrarse. Algo que tendrán que aprender, a lo que deberán acostumbrarse.

Aunque en un principio pueda parecer fácil, lo cierto es que la tarea puede llegar a ser bastante complicada, ya que no serán pocas las veces que se confundirán y no podrán borrar los errores. Al principio, los tendrán que tachar, pero después se darán cuenta de que pueden utilizar el famoso tipet, es decir, una pasta de color blanco que tapará los errores, y sobre la cual podrán volver a escribir.

Sin tener en cuenta la forma en la que escriban, poco a poco se irán acostumbrando al bolígrafo, terminando por escribir únicamente de esta manera. Incluso, será la que tendrán que utilizar en los documentos oficiales, por lo que será mejor que se familiaricen con ella.

En algunos cursos superiores se les permitirá elegir entre lápiz o bolígrafo, pero está claro que el segundo se convertirá en un compañero inseparable del estuche de cualquier alumno.

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