Dosificar bien las actividades extraescolares

Terminar un trabajo escolar, preparar un examen, asistir a clases particulares de inglés, ir a entrenar, hacer los deberes,… Esta no es la agenda de un adulto, sino la de cualquiera de nuestros escolares de hoy en día. Jornadas interminables en las que acaban extenuados y debido a las cuales no pueden disfrutar de su condición de niños y realizar las actividades que corresponden a su edad.

Dosificar bien las actividades extraescolares

Se sabe que los adultos que deben afrontar largas jornadas laborales y que apenas tienen tiempo de “desconectar” (llegan de noche, con tiempo únicamente para ir a dormir y rápidamente han de afrontar una nueva jornada de trabajo) tienen una mayor tendencia a sufrir no solo de estrés y ansiedad, sino a padecer algún tipo de cuadro depresivo.

Los niños que, al igual que los adultos con su jornada laboral, se someten a multitud de actividades extraescolares y que no pueden permitirse jugar de una forma regular, salir al aire libre o sencillamente disfrutar de un rato de televisión en tranquilidad viendo su programa favorito, tienen mayores posibilidades de ver mermadas sus funciones cognitivas, disminuyen su rendimiento y acaban sintiéndose desmotivados.

No hay que desdeñar los datos aportados por la O.M.S., que calcula que en el año 2030 la principal causa de baja laboral será la depresión. En el muestreo de afectados, sin duda alguna, se encontrarán representados los niños que hoy ya viven una vida de adultos, en lo que a afrontar actividades multidisciplinares se refiere.

Poner un poco de freno a una vida agotadora, dosificar bien las actividades extraescolares en la infancia, es el mejor vehículo para alcanzar un completo bienestar físico, psíquico e intelectual en la edad adulta.

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