Educar la Inteligencia emocional

educar la inteligencia emocional

Solo cuando se tienen hijos se toma conciencia de la dificultad de educar. Muchos padres se sienten verdaderamente abrumados por la cantidad de cambios que han de vivir y ante la duda de saber si se siguen los pasos adecuados cuando se trata de guiar a sus hijos. Es complicado, no vamos a negarlo, mantener equilibrada la balanza al respecto de lo que es correcto y lo que verdaderamente se termina llevando a la práctica.

En el proceso educativo los padres inciden, por poner un ejemplo,  en un aspecto como el de respetar unos horarios (para ver la televisión, para irse a dormir, para llegar a casa,…), algo que a veces llega a ser el epicentro de todos los conflictos que se producen en el entorno familiar, pero pocas veces se repara en el hecho de la importancia que supone el educar la inteligencia emocional.

¿Qué es la inteligencia emocional? Es la capacidad innata en cada persona para conocerse a uno mismo (reconocer los sentimientos)  y a los demás (establecer empatía), y saber manejar las propias emociones de un modo que el individuo pueda relacionarse con su entorno de un modo equilibrado. Esta aptitud debe ser foco de atención de padres y educadores para que los niños se desarrollen como personas autosuficientes y capaces de canalizar correctamente, y por igual, los sentimientos y la razón. Este hecho no es trivial y hay que dispensarle la importancia que merece, para que de esta manera estemos educando a futuros adultos realizados en un plano emocional y afectivo.

Si como adultos sabemos utilizar adecuadamente nuestra propia inteligencia emocional sabremos transmitir a nuestros hijos el modo correcto de canalizar sus sentimientos hacia sí mismos y estaremos dando un claro ejemplo de como situarse en el lado de los demás para entenderles, motivarles y -sobre todo- respetarles.

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