Educarle para la llegada de un hermanito

Es un momento de inmensa felicidad para los padres pero una situación imprevisible cuando ya existe otro hijo en casa. Comunicar a vuestro hijo/a la llegada de un nuevo hermanito no es un hecho exento de posibles complicaciones. Las reacciones nunca son iguales, algunos niños exteriorizan su alegría y adoptan rápidamente su rol de hermano mayor y protector, otros -en cambio- se dejan llevar por una espiral emocional que hay que controlar para evitar males futuros, sobre todo referidos a celos, envidias e inseguridades. 

La naturalidad con la que el hijo mayor se toma el nuevo cambio, que será importante para todos, dependerá en gran medida de la actitud y compromiso de los padres en aportarle toda la seguridad y el apoyo que sean necesarios.  La diferencia de edad entre uno y otro hermano marcará muchas veces las reacciones. Si el hermano mayor es menor de 2 años es muy probable que el aumento de familia lo tome con naturalidad. En cambio, niños que superan los 3 añitos empiezan a tener más dificultades para aceptar que ya no son todo el centro de atención de la familia.

Es más que necesario que el niño no se sienta aislado, hay que hacerle partícipe de la situación, concienciándole de su nuevo papel como hermano mayor, así como dejarle que se exprese, que deje aflorar lo que le preocupa o inquieta de la situación. Debe percibir el cambio como positivo, advertir que sigue recibiendo el mismo cariño pero que el hermano pequeño requiere más atenciones,  hacerle entender que es un proceso normal dentro de una familia (ponerle ejemplos de amigos que tienen hermanos menores), mejorar la calidad del tiempo que se pasa con él/ella, y  -sobre todo-  hacerle ver que sigue siendo igual de importante para la familia, tanto o más que antes.

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