El factor suerte (Parte I)

factor suerte

Una suerte de un día puede convertir a una persona, de entre cientos, en afortunada de por vida, en trabajo seguro, remunerado mes a mes, esté quien esté al poder. Sabemos que no sólo es cuestión de suerte, pero es un factor demoledor, injusto y caprichoso: la suerte es demasiado arbitraria

Y condena o ensalza con su azar inesperado. La suerte tiene un papel en las oposiciones que no debemos perder de vista, aunque sabemos que, como en la lotería, nunca podremos controlarla.

Un opositor, lleva todo de cara hasta el mismo día del examen: se sabe el temario, ha pasado las pruebas previas, físicas o psicotécnicas, tiene al tribunal ganado, les cae bien, y este opositor lo sabe… Y el mismo día del examen, nuestro opositor se bloquea, se encuentra mal, los nervios se han apoderado de la situación, o un virus qe le rondaba a acabado por venírsele encima justo el día del examen, o riñe con su pareja… El examen, desgraciadamente sale mal. ¡Qué mala suerte! La suerte no  ha sido justa con este opositor del ejemplo

Y caprichósamente, un opositor, que no se sabe el temario entero, recibe la suerte desde el cielo, y le cae justo un tema que se sabe… ¡Menuda suerte! Ale, ya puede brindar, que la suerte la tiene de su parte…

No me gustan las oposiciones. No se tiene en cuenta este factor. Está tan presente que no debería ser parte tan principal… La suerte ocupa un papel demasiado protagonista. ¿Cómo podrían ser las oposiciones más justas? En la segunda parte, tratamos de darle respuesta a esta custión.

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