El propietario de las academias Brighton condenado por estafa

Un caso típico de estafa dentro de una academia privada se ha resuelto definitivamente en favor de los denunciantes y afectados y con una condena de cárcel para el propietario del centro de enseñanza. Muy probablemente el caso de las academias Brighton te suene pues lleva casi una década en el punto de mira por estafa a casi 3800 nuevos alumnos y otros 10.940 que ya por aquel entonces se encontraban matriculados y realizando algún curso.

En el último trimestre de 2002, la academia de idiomas Brighton, que por aquel entonces contaba con seis centros en la provincia de Barcelona y daba empleo a 200 profesores, presentó en el Juzgado de Barcelona declaración de quiebra por precaria situación económica. Hasta aquí una triste historia de un negocio con un bagaje de 17 años en la enseñanza y un cierto prestigio en plaza, si no fuera porque con ello se llevó por delante las ilusiones de 14.723 alumnos, de los cuales 3.783 eran nuevos contratos de cursos que nunca se llegarían a realizar, y por los que en muchos de los casos  (más de 1000) los alumnos habían pagado ya la matrícula y firmado un crédito bancario para afrontar los pagos.

Alfredo Ibáñez Nicolás, según la condena, realizó los nuevos contratos conociendo ya su situación económica (falta de liquidez, impago de arrendamientos,…) pero aun así promocionó diversos cursos a sabiendas de que nunca se llegarían a impartir, llegando a embolsarse más de 63.000 euros en concepto de matrículas, pero además, el imputado mantenía un acuerdo con una entidad bancaria para conceder a los alumnos los créditos necesarios para realizar los cursos y cobrarlos por adelantado. El juez encargado del caso ha condenado también al banco emisor de los créditos a devolver las cantidades satisfechas, lo que comenzará a hacerse efectivo dentro de unos meses.

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