El síndrome del fracaso estudiantil

El síndrome del fracaso estudiantil

El síndrome del fracaso estudiantil remite a esa sensación tan amarga que arrastra un estudiante cuando sus expectativas no se han cumplido. El fracaso es algo subjetivo, es decir, es la persona quien lo vive como tal. Y el fracaso no siempre está asociado con el hecho de haber suspendido un examen.

Para un alumno acostumbrado a sacar sobresalientes en la universidad, puede ser todo un drama tener que conformarse con un aprobado.
El término fracaso tiene un valor absoluto que pesa demasiado en la conciencia de quien lo vive como tal. En realidad, conviene relativizar tanto el éxito como el fracaso ya que el valor de la persona no se reduce a sus resultados externos.

¿Cómo reducir el síndrome del fracaso en los estudios?

1. En primer lugar, piensa que esto no es definitivo, te queda camino por recorrer para poder mejorar las cosas.

2. No pierdas tu energía pensando en las buenas notas que han sacados tus amigos. No te compares con los demás porque tú tienes cualidades muy positivas que tienes que aprender a potenciar. Esa energía que desperdicias en alimentar la envidia, debes invertirla en tu talento.

3. Acude a revisar los exámenes para observar qué errores has cometido y poder aprender de ellos.

4. Evita recurrir a tópicos del tipo: “El profesor me tiene manía”. No busques excusas y asume tu responsabilidad.

Más información – El fracaso escolar supone una pérdida del 60 por ciento de la inversión en educación

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