El uso de la chuleta, o cómo jugársela inútilmente

La chuleta en los exámenes

Es época de muchos exámenes y estrés añadido. Much@s estudiantes tienen que aplicarse a fondo para subir la nota media que les permita el acceso a la carrera que quieren o para conseguir el aprobado al menos. Sentarse delante de unos cuantos folios, otros cuantos apuntes y tomos de libros no es la mejor experiencia que uno puede soñar, sin embargo, las cosas en la vida no vienen solas, y un poco esfuerzo por nuestra parte es el justo tributo por conseguir objetivos.

Solo los que se emplean a fondo, en cualquier disciplina de la vida, consiguen lo que se proponen. En el entorno académico no es diferente, se puede tener más o menos capacidad para el estudio, pero llegará antes un trabajador que un listo, precisamente porque este último confía demasiado en sus posibilidades y se relaja, mientras que el que se esfuerza constantemente nunca baja la guardia.

Desde tiempos inmemoriales la chuleta ha sido utilizada por los estudiantes. Las rudimentarias notas de papel hábilmente escondidas en la ropa, debajo de la manga, en la goma de borrar o la palma de la mano, han dado paso a técnicas mucho más sofisticadas, como la incorporación del móvil o el mp3 y los auriculares. A pesar de su uso tan extendido se ha venido demostrando que la técnica de  la chuleta como medio para superar un examen entraña no pocos riesgos, y que hay que ser demasiado hábil (y tener nervios de acero) para no ser descubierto por el profesor o por alguno de los compañeros.

El castigo impuesto por la detección de la copia a través de una chuleta en un examen puede acarrear no pocos problemas, desde suspender la asignatura hasta, en el caso de una oposición, por ejemplo, ser eliminado de la convocatoria automáticamente. La tentación existe para tod@s, pero de igual forma que cualquiera puede utilizar una chuleta en un examen para eludir la responsabilidad de estudiar como los demás, una vez pillado se emplearán los mismos métodos de corrección para todos, sin distinción, hayas sido un estudiante ejemplar como si no, por tanto, tú decides, jugar limpio o jugártela sin ninguna garantía de éxito.

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