Estrategias para los programas de e-learning en la empresa (II)

Como vimos ayer, para una correcta implantación de un programa de formación online dentro de una empresa es necesario analizar a fondo determinados aspectos. Además de detectar las carencias y conocer el nivel de conocimientos de la plantilla, será necesario también contar con otros factores para minimizar el riesgo de fracaso, y que ahora seguiremos viendo.

Tan sustancial es este primer punto que ya tratamos en el artículo anterior como el de estimular el interés de los empleados. Es importante traducir formación hacia oportunidades. Con esto se consigue una mejor predisposición y una mayor motivación.

Por otro lado, es necesario ir incorporando nuevos cursos en función de los objetivos alcanzados, que serían -por ejemplo- el haber rentabilizado el coste y apreciar una mayor productividad. No es conveniente marcarse unas metas ambiciosas e invertir todo de golpe, sino trazar un plan de inversión a varias etapas.

Otro aspecto a no descuidar es escoger bien el centro de formación, que debe tener experiencia y personal docente preparado para la enseñanza destinada a empresas, impartir los cursos en una plataforma que pueda implementarse fácilmente, y que sea capaz de ofrecer el soporte necesario para que en todo momento los trabajadores cuenten con una línea de ayuda útil.

Es importante, además,  conocer los medios tecnológicos de los que se dispone en el propio centro de trabajo, ya que esto originaría un coste que es recomendable poder rentabilizar posteriormente.

Hay que evaluar concienzudamente, como vemos,  aspectos como el coste y el modo en el que este revierte a nuestro favor tiempo después, pero también valorar como nos sitúa esta nueva posición frente a nuestra competencia.

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