Estudiar con una discalculia

estudiar con una discalculia

Desde hace poco tiempo venís observando un cambio en el comportamiento de vuestro hijo; a nivel escolar le cuesta mucho hacer las tareas de matemáticas, habeis hablado con su tutor y os comenta que suele estar más desmotivado en clase que de costumbre y que -aunque atiende- si se le pregunta se siente completamente perdido. Le cuesta mucho hacer los cálculos, suele tener confusiones con la tabla de multiplicar y a menudo no distingue entre el signo de la suma y el de la multiplicación.

Ante estos indicios lo normal es pensar que es un niño al que simplemente se le dan mal las matemáticas, sin embargo, tras ese conjunto de signos puede subyacer un problema que afecta aproximadamente al 5% de los escolares con edades comprendidas entre los seis y los ocho años: la discalculia.

La discalculia es una de las dificultades del aprendizaje diagnosticadas y reconocidas que se manifiesta por una serie de trastornos que imposibilitan a quien la padece para asimilar correctamente las matemáticas. Provoca que haya una confusión con la lectura de los números, que sea imposible memorizar o entender fórmulas, hacer cálculos u operaciones básicas como una resta. Suele detectarse en el entorno escolar, aunque se han dado casos de no diagnóstico en su fase inicial y seguir padeciéndola toda la vida, con tremendas dificultades para el desenvolvimiento de la vida cotidiana.

discalculia

Cuando es claramente diagnosticada, para que no afecte a los estudios, se deben iniciar sesiones educacionales especificas a cargo de un profesional (psicopedagogo). Padres y profesores han de implicarse en facilitar al niño un entorno en el que se sienta seguro y confiado, ayudándole en su adaptación, siendo pacientes con sus logros y comprensivos con los problemas que puedan plantearse, pero tampoco hay que ser demasiado “blandos”, un apoyo extra no significa consentir en exceso o que no haya que exigirse alcanzar determinadas metas.

Ante todo tranquilidad, con un correcto diagnóstico y un adecuado tratamiento de la discalculia se pueden alcanzar objetivos ambiciosos y el niño puede ir incorporándose al ritmo del aula progresivamente y con buenos resultados.

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