Estudios y emociones

De siempre se ha pensado que la metodología, así como la capacidad innata, influían directamente en como se asimilaban los conceptos. A tenor de los diferentes estudios al respecto de los factores que intervienen directamente en los estudios, si bien no se desmontan estas teorías los resultados obtenidos añaden otra hipótesis que cada vez es más tenida en cuenta por parte de padres y docentes: la disposición al aprendizaje.

Estudios y emociones

Estos nuevos datos se refieren al hecho de que el estado de ánimo y las emociones influyen directamente en los estudios. Se observa a menudo en las aulas, las diferentes situaciones emocionales en las que se ven implicados los estudiantes (irritabilidad, ansiedad, tristeza,…) impiden que el sujeto se concentre, lo que influye directamente en la memoria activa, es decir, el proceso mediante el cual el cerebro puede retener toda la información que procesa, sea de la índole que sea, teniendo lugar en la corteza prefrontal.

Si se interfiere en el proceso afectando a la capacidad mental cognitiva de modo que se consiga una motivación negativa de nada tendrán que ver las habilidades mentales innatas, el resultado será siempre el mismo: el razonamiento y la inteligencia se verán bloqueados, y seremos incapaces de obtener logros intelectuales. En cambio, estar invadidos por sentimientos como el entusiasmo y la euforia consiguen que nuestras capacidades referidas a la concentración y, por tanto, al aprendizaje, se vean beneficiadas.

Existe una relación directa entre la satisfacción y la motivación, algo en lo que basan las últimas investigaciones para redirigir y canalizar las emociones con objeto de optimizar el aprendizaje.

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