Formación Profesional enfocada al mercado laboral en la U.E.

Un periodo académico como la Formación Profesional no debería tener otro sentido que el de adaptarse a las exigencias del mercado de trabajo. En los últimos años, diversas familias profesionales se han añadido a su oferta formativa, pero desde la Unión Europea piden que esta se ajuste todavía más a lo que demandan las empresas, con el claro objetivo de mejorar la competitividad de los aspirantes a un trabajo y de ayudar a convertir estudios en un empleo duradero. Por ello, desde la sede del Parlamento europeo, Bruselas, se destinará el grueso de las ayudas económicas para este fin.

El economista y Comisario de empleo de la Unión Europea, László Andor, afirmó estos días que conseguir una formación enfocada a la empresa, con prácticas que aporten un valor añadido a las capacidades de los jóvenes, puede contribuir en gran medida a paliar la grave situación de paro juvenil en la U.E., que califica de “demasiado elevado”.  En este sentido mostró su compromiso por destinar de manera “mejor dirigida” los fondos que se destinan a los países miembros en materia de ayuda a la formación.

En nuestro país no está tan implementado, pero en el conjunto de los veintisiete más de nueve millones de jóvenes estudiantes de Enseñanza Secundaria, lo que implica un porcentaje cercano al 41%, recibe una formación combinada en la que se contempla la propia enseñanza en el centro educativo y las prácticas en empresas. Es un sistema de comprobada eficacia en países comunitarios como Alemania, Dinamarca o Austria.

La intención del ejecutivo comunitario es la de establecer un programa orientativo y otro de actuaciones en el que, entre otros aspectos, estará contemplado el que los jóvenes puedan percibir una remuneración por dichas prácticas, además de hacer trabajar en el mismo objetivo a los agentes sociales y las empresas o distribuir mejor las prácticas para que puedan realizarse durante todo el curso y no al final de este.

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