Inculcar buenos hábitos de uso del teléfono móvil (II)

Puede que te sea imposible que no se aficione al WhatsApp, a los Angry Birds, a Instagram o Tuenti, porque realmente si un smartphone tiene todas esas aplicaciones será para algo, y si le compras este tipo de dispositivos eres consciente de que existe esa posibilidad, pero el uso del teléfono móvil, de última generación o no, se hace muchas veces desde una conducta irrespetuosa hacia los demás y que por desgracia está bastante extendida.  Es hora de “mirarnos el ombligo” y reconocer si este comportamiento de nuestros hijos no tiene en parte algo que ver con lo que nos han visto hacer a nosotros.

Escenas hay, y muchas, en nuestra vida diaria con el teléfono móvil como protagonista y que muchas veces rozan la delgada línea que separa la buena de la mala educación.  Si nuestros hijos fallan en esto tan esencial es que algo no les hemos enseñado bien.

Primero de todo es importante que nosotros mismos reconozcamos al teléfono móvil como lo que es, un elemento que nos sirve para estar localizables y llamar cuando no hay posibilidad de hacerlo por otro medio, y para cosas realmente importantes, y esto han de saberlo nuestros hijos. Entrar en un sitio donde se congreguen personas no es el mejor momento para dejar el móvil conectado; que suene en medio de todo el silencio del resto es una situación que nos llena de vergüenza pero que tiene fácil solución, y que reprenderíamos sin dudarlo en caso de verlo en nuestro hijo.

Un acto feísimo, y no por ello poco frecuente, es cuando hablamos cara a cara con alguien y continuamente dejamos la conversación para atender llamadas, enviar mails “importantes”, comprobar la bandeja de entrada o contestar un sms, y mucho peor es cuando delante de la otra persona ignoramos una llamada con un “bah, luego le llamo”.  Este último caso, aunque directamente no implique a quien está con nosotros, le hará ver la consideración que mostramos con otras personas, y no nos dejará en buen lugar. Todo esto se habría solucionado desconectando el terminal y dando a nuestro acompañante todo el protagonismo.

Estas situaciones responden más al hecho de haber recibido una mala educación que a mostrar un uso irresponsable del teléfono móvil. Al mismo tiempo que aleccionamos en conductas adecuadas seamos nosotros los primeros en dar buen ejemplo a las nuevas generaciones.

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