La agenda del centro escolar, algo más que un instrumento para organizar las clases

Conforme los niños van haciéndose mayorcitos es recomendable que comiencen a tomar las riendas de sus horarios y sus obligaciones, por ello, sobre todo para las actividades referidas a sus estudios, son muchos los papás que adquieren a comienzo de curso una agenda para una mejor organización del tiempo de sus hijos y con el objetivo de que sean estos los que la gestionen.

Independientemente de este organizador, cuyo uso es completamente voluntario, empezado un nuevo ciclo como es el de Educanción Secundaria, el centro puede exigir que dentro del material escolar vaya incorporada una agenda específica cuyo uso se extiende más allá del mero instrumento para anotar exámenes, fechas de entrega de trabajos o vacaciones.

Desde el propio instituto recordarán, tanto a alumnos como a padres, la importancia de llevarla siempre consigo, ¿por qué?, te preguntarás. Bien, la respuesta es bien simple. La agenda escolar es, muchas veces, una herramienta por la que tanto padres como docentes entran en contacto y dejan constancia de algunos asuntos que si se expusieran en una nota suelta podrían extraviarse fácilmente con el tiempo.

Uno de los apartados de la agenda es, como decimos, el dedicado a las anotaciones de los profesores sobre el comportamiento del alumno. Sirve igualmente para que los padres firmen que han sido informados, para solicitar cita con el tutor o tutora, para informar de las normas específicas del centro o para notificar alguna ausencia justificada. De ahí que sea necesario llevarla siempre, como material escolar, incluso no hacerlo puede acarrear algún parte de naturaleza leve.

A veces es el único instrumento de comunicación entre padres y alumnos, y como decimos, su importancia es destacable por el hecho de poder reunir todas las anotaciones relevantes en un mismo sitio. Estimar y apoyar su uso es facilitar de manera notable la labor del docente, ejercer cierto elemento de control sobre el menor (no puede ocultar lo que hace mal a sus padres ya que son informados de inmediato a través de la agenda) y mejora la comunicación entre el profesorado y los progenitores.

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