La enseñanza Bilingüe II

La-enseñanza-bilingüe

Ya vimos hace un par de días la importancia de acertar en la decisión de formar o no parte del programa de formación bilingüe en la Enseñanza Secundaria Obligatoria. Destacamos, además, que se trata de una determinación que ha de tomarse tras meditar profundamente ya que no es posible un “paso atrás”. La única posibilidad de una nueva elección pasa por repetir un curso en el primer ciclo de Secundaria, lo que daría nuevamente la opción al alumno de escoger entre una y otra formación. No son, desde luego, las noticias más alentadoras cuando de iniciar un nuevo ciclo y concentrarse en un nuevo formato de enseñanza que plantea dificultades añadidas a lo hasta entonces conocido.

Pero… ¿cómo elegir bien?, ¿cómo saber si nuestro hijo es un “candidato” perfecto a la enseñanza bilingüe?. Antes de que los nervios se impongan ante cualquier razonamiento es necesario saber que existe una figura muy importante a tener en cuenta en esta decisión: el equipo de profesores que ha estado junto a nuestro hijo durante la Primaria. Estas personas conocen perfectamente las aptitudes de nuestros hijos, pueden revelarnos datos importantes y esclarecer muchas de nuestras dudas. Lo mejor es empezar por ahí y dejarse asesorar por quien realmente quiere, al igual que nosotros, lo mejor para nuestro hijo.

Segundo punto a tener muy en cuenta, y que probablemente también nos aclare su tutor, es la exigencia, a nivel de capacidad de trabajo, que la formación bilingüe trae consigo, lo que puede ser un factor determinante a la hora de decidirse. Si un niño no tiene organizado su tiempo de trabajo fuera de clase, si no es capaz de asumir una carga de responsabilidad importante, es mejor no planteárselo, como lo es también el hecho de observar como ha sido su evolución, en el último curso de primaria principalmente, en las asignaturas de matemáticas y lengua. Si es un niño que ha necesitado, o necesita, un refuerzo especial en estas materias, entonces la mejor solución pasa por seguir insistiendo en estas disciplinas antes que emprender una aventura, a todas luces, difícil de superar en estos casos.

Por otro lado, si en el niño no encontramos ninguna de estas dificultades antes mencionadas no hay motivo alguno para privarle de una experiencia enriquecedora y sumamente estimulante.

Te puede interesar

Escribe un comentario