La Formación Universitaria, otro eje de desigualdad entre sexos

La formación universitaria, otro eje de desigualdad entre sexosEn un mundo en el que, aparentemente, hemos avanzado hacia una igualdad entre hombres y mujeres, lo cierto es que estamos a años luz de acercarnos a cualquier propósito planteado de antemano.

La desigualdad entre hombres y mujeres existe, y de manera alarmante en muchos ámbitos: social, laboral e, incluso, educacional. El papel de la mujer aún no es lo suficientemente significativo y vinculante para ejercer el poder que necesita, y sigue viéndose obligada a realizar el doble de esfuerzo para verse recompensada en los mismos términos que el varón.

Un ejemplo muy claro lo tenemos en la elección de la carrera universitaria. Aún existen muchas mujeres que no dirigen su formación universitaria hacia carreras tradicionalmente “masculinas”, como son la ingeniería o algunas ciencias experimentales. La razón, probablemente, puede estar en la falta de modelos a seguir, personas que tomar como ejemplo, y en la poca trascendencia que tiene la labor realizada por las mujeres en estos ámbitos. Si nos fijamos en los premios y galardones más importantes en materia científica todos ellos están concedidos a hombres, lo que no quiere decir que no haya mujeres ilustres en estas materias.

A nivel profesional, a pesar de la implantación de la ley de paridad, lo cierto es que esta no se cumple en el terreno de la ocupación laboral, ya que de los puestos directivos en las empresas tan solo el 12% de ellos están desempeñados por mujeres, a pesar de que el 60% de los estudiantes universitarios son mujeres.

Sin duda, un asunto para seguir reflexionando y una prioridad en la que seguir avanzando.

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