La generación “nini” en España

Son jóvenes entre los 18 y los 24 años con cierto rechazo a formarse académicamente o dificultades para desarrollarse profesionalmente. A muchos de ellos la crisis económica les ha castigado duro, abandonaron los estudios de forma prematura buscando una oportunidad laboral y la construcción se la brindó en muchos casos, pero la fuerte caída del sector ha provocado que con escasa titulación académica las posibilidades de volver a emplearse se reduzcan ostensiblemente. 

Los “ninis” (expresión coloquial que se refiere a los jóvenes que ni estudian ni trabajan) constituyen casi la mitad del paro juvenil en España, y en el 2011 suponían un 23% del total de población dentro de esa franja de edad. A tenor de los datos de población del Instituto Nacional de Estadística, serían 820.000 los jóvenes españoles sin empleo ni futuro laboral  a corto, incluso medio plazo. Dentro de la Unión Europea las cosas están algo peores para países como Bulgaria, con casi un 28 por ciento de “ninis”, o Italia, inmediatamente después en el ranking con una cifra que sobrepasa el 25%. España desde luego no está muy lejos de estos estados miembros, ya que ocupa tan solo la quinta posición.

¿Qué solución se plantearía entonces? Sobre la mesa del ejecutivo la “patata caliente” de un espinoso asunto para el que se estudiaron en el pasado distintas soluciones y ninguna de ellas logró mejorar la situación de manera destacable.  Sin embargo, quiere intentarse de nuevo un sistema que en países como Alemania funciona muy bien, la formación dual, o compatibilizar los estudios de Formación Profesional con jornadas de trabajo en empresas que ofrecen al estudiante un contrato laboral.

El problema de implementar este sistema es la dificultad para encontrar empresas dispuestas a cofinanciar el método de formación dual dada la actual situación económica.  Una buena solución serían las rebajas fiscales para las empresas que se brinden a formar parte del proyecto.

Por otro lado están las escuelas de adultos. En este contexto podrían incluirse los jóvenes que siendo mayores de 30 años (y sin posibilidad ya de acogerse a la formación dual) tienen pocas posibilidades de mejorar su formación por otra vía.

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