La memoria, herramienta clave en los estudios

La memoria, herramienta clave en los estudios

Estudiar no es otra cosa que realizar un ejercicio de asimilación de conceptos. El objetivo de estudiar no es otro que el de retener de manera óptima lo que se aprende, y esto se logra con una facultad que poseemos las personas: la memoria.

Gracias a la memoria podemos recordar no solo nuestro número de teléfono o el día del cumpleaños de un amigo, también nos sirve para algo tan básico y cotidiano como reconocer donde vivimos o acordarnos de donde guardamos nuestra ropa. Fíjate que al principio hemos aludido a “realizar un ejercicio de asimilación de conceptos”, y es que la memoria, al igual que el cuerpo, es necesario ejercitarla.

¿Cómo utilizar la memoria a nuestro favor? Seguramente has oído la expresión “estudiar como un loro”, lo que se refiere al hecho de poder repetir algo de manera idéntica, de manera secuencial y casi sin pausa, pero sin llegar a tener conciencia real de lo que ello significa. Pues bien, esto es justamente lo contrario a como utilizar tu memoria correctamente. Memorizar es solamente efectivo cuando se comprende. Esto es muy fácil de conseguir, para ello puedes usar algunos recursos útiles.

Ejercitar la memoria

Memorizar realizando asociaciones. Por ejemplo, un nombre puede ser más fácil de retener si pertenece también al de una persona que conoces, o una fecha en concreto puede ser más asequible si la relacionas con un día en concreto que te resulte familiar.

Memorizar realizando visualizaciones. Con toda probabilidad aprenderás un objeto si eres capaz de “recordar” su imagen.

Memorizar aprovechando las mejores horas. Todos tenemos unos biorritmos que es necesario respetar. Hay quien siente que no le cunde nada estudiar después del mediodía, otras personas rinden más muy temprano y otras justo antes de irse a la cama.

Memorizar realizando ensayos periódicos. Una cosa es aprender y otra tener la oportunidad de repasar continuamente lo que se asimila. Por ejemplo, el PIN de nuestro teléfono móvil, o el de la tarjeta de crédito, es bastante difícil de olvidar porque lo usamos muy frecuentemente. Si dejáramos de usarlo tendríamos que echar mano del truco con el que asociamos dichos dígitos (nuestra fecha de nacimiento, los últimos cuatro números del teléfono, …) para recordarlo, pero tardaríamos en localizarlo.

Memorizar utilizando la memoria fotográfica. Recordar como está estructurada la información nos hace más fácil comprender lo que estudiamos.

Por último, no olvides conceder a tu cuerpo y tu mente el descanso que merecen para rendir lo máximo posible.

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