La precariedad de los profesores de religión

 

Los que encaminan su vida laboral a la enseñanza, en ocasiones, se interesan por compaginar esta labor con la de sus creencias religiosas. Es por tanto cuando deciden convertirse en profesores de la enseñanza de la religión. La escogen por vocación o por circunstancias personales.

Para ello, como requisitos, se debe tener la Diplomatura de Magisterio y una enseñanza universitaria mínima de 18 créditos, lo cual concede el diploma de la DEI (Declaración Eclesiástica de Idoneidad). Además, un párroco de la Iglesia a la que se asiste asiduamente, deberá emitir al Arzobispado un informe de buena conducta, donde constará claramente la capacidad y buena fe para procesar esta labor con garantías de eficacia.

Pero, ¿en qué condiciones laborales se encontrarán estos docentes?… Deberán siempre servir de ejemplo de aquello que “predican” en sus sesiones escolares. Esto quiere decir que su vida será ejemplar (para lo que establece la Iglesia).

Además, no forman parte del claustro de profesores, por lo que suelen quedar excluidos en las decisiones que también les conciernen. Otra queja que presentan es que la duración máxima de su contrato laboral es la de un curso escolar, quedando resuelto sin necesidad de denuncia o preaviso. También puede cesar su contrato si el Ordinario Diocesano considera que el trabajador ha dejado de reunir los requisitos de idoneidad que motivaron su contratación.

Por otra parte, aún ejerciendo para el empleo público, no tienen opción a ser funcionarios de carrera, y aunque su situación es parecida a la de un funcionario interino, saben que por muchos años de antigüedad que lleven encima, nunca los podrán usar como méritos para tener una vacante fija.

En este último aspecto se puede destacar la sonada noticia que se dio cuando una profesora de religión malagueña fue despedida por convivir con su actual marido sin haberse casado previamente. Esta profesora presentó una denuncia al Arzobispado por “violación de la intimidad”, la cual queda recogida en el Constitución Española de 1978.

Espero, desde oposiciones2.0, que las personas que ejercen la docencia religiosa mejoren sus condiciones, porque no es muy sensato, en la sociedad actual, que se encuentren con esta precariedad laboral.

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3 comentarios

  1.   Javi dijo

    Yo conozco de cerca este caso, porque me dedico al mundo de la enseñanza, y es cierto que, entre todos los compañeros del claustro, los pertenecientes al área de la enseñanza religiosa son siempre los de menor consideración. Buen artículo.

  2.   Conchi dijo

    Es una lástima que tengan estas circunstancias laborales, pues, dejando a parte creencias religiosas y convicciones que cada cual pueda tener, el caso es que ellos están currando como los demás, por lo que sería lo suyo estar en las mismas circunstancias. Gracias por comentar por aquí.
    😉

  3.   SuKi dijo

    Llevas razón, además de todo lo dicho hay que resaltar que, por encima de todo, son profesores. Es decir, para que te den el DEI tienes que haber cursado Magisterio al igual que el resto de profesionales de la enseñanza en Infantil y Primaria.

    Buen artículo de reconocimiento para este profesorado

    Un saludo

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