La vida de un opositor

Supongo que todos los que visitáis este blog habréis estado o estáis preparando unas oposiciones así que sabéis más o menos lo que conllevan unas oposiciones.

Pero para quien no lo sepa, o para quien quiera verse reflejado, intentaré comentar de forma objetiva lo que es la vida de un opositor…

Ante todo, comencemos cuando nos enteramos de unas oposiciones. Lo primero que solemos mirar es el número de plazas que salen en la convocatoria porque sin ésta es muy pequeña entonces no es que no queramos sino que pensamos que va a ser una pérdida de tiempo, que seguro que tienen a alguien que le dan la plaza o algún pensamiento así. Pero cuando vemos que son muchas plazas nos ilusionamos y decimos, vamos a probar… Echamos los papeles, pagamos las tasas de examen, todo lo necesario.

Después vamos a por los libros. Hoy en dia hay muchas editoriales que se dedican a hacer libros de cada oposición que sale así que lo tenemos más fácil que no tener que crear nuestro propio temario. Aunque otra cosa es el dinero que conlleva porque, si no me equivoco, hablamos de una media de 100 € o más para preparárselas (unos 4 libros fueron los de gestión administrativa mios).

Después de tener esos libros toca dedicarles tiempo, y eso quiere decir muuucho tiempo. La media para prepararse bien unas oposiciones sencillas (de los grupos más bajos) es de alrededor de 9 meses (para las de grupos superiores superan los 2 años) lo que quiere decir que durante 9 meses tendrás la cabeza en las oposiciones y no verás más que apuntes por todos lados (eso si nos concentramos). Las salidas a divertirse se harán cada vez más cortas porque nos sentiremos culpables de abandonar lo estudios y pensaremos que eso puede significar la diferencia entre aprobar y suspender.

Muchas veces estaremos desanimados, sin ganas para hacer nada y con muy mala leche porque nos desesperamos de la situación. Incluso empezaremos a desmotivarnos diciendo que no las vamos a aprobar, que es una tontería,… Esos días son lo peor… Pero hay que sacar fuerzas y seguir adelante, porque las cosas se consiguen con esfuerzo y dedicación, no dejándolas al primer momento porque te sientas mal.

Una vez pasados esos días te sentirás mejor, con ganas de volver a salir adelante y querer más. Incluso notarás cómo los estudios son más fáciles, más rápidos de recordar.

Y cuando llegue el día del examen… Creo que ese día, al terminar el examen, no nos sentimos tranquilos por haberlo hecho bien, sino por pasar página de nuestra vida. Por dejar atrás tantas horas de estudio que ansías que te hayan valido de algo pero, si no, es más bien satisfacción de haber llegado hasta el final.

¿Me equivoco en algo?

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