Las oposiciones… Hace décadas

Las oposiciones no han sido siempre iguales desde hace años, por mucho que nos cueste asumirlo. Han ido evolucionando para, unas veces, ir a mejor, y, otras, a mucho peor…

Aquí mismo podemos ver un artículo comentando las oposiciones de los años 70: “Mis comienzos como opositor se remontan a la década de los 70 en una situación política en España muy distinta a la de ahora, hago esta observación para que comprendáis un poco mejor la diferencia con la actualidad.

En aquella época en que me presenté para auxiliar administrativo de Ministerios Civiles primero, y de Ministerios Militares después no existía temario para opositar ya que no había suficiente material para ello (evidentemente ni existía Constitución, ni Comunidades, ni Estatutos, etc.) y las pruebas consistían en un examen de “Cultura General” en el que se metía todo: ortografía, matemáticas, geografía, literatura, etc. y otras dos pruebas que eran un texto dictado para tomarlo a taquigrafía (10 minutos dictados a una velocidad que oscilaba entre 80 y 100 palabras por minuto) y que después había de transcribir en máquina de escribir en un tiempo máximo de 30 minutos y el tercer ejercicio era una prueba de velocidad en máquina de escribir mecánica (mínimo 250 pulsaciones y te quitaban 3 pulsaciones por cada error y no se podían superar los 20 errores) y la cual tenías que llevar tu.

Se veía cada cosa que ahora por mil motivos menos se impugnaría toda una oposición. En aquella época los Ministerios que eran, se puede decir, los únicos organismos oficiales que existían cuyo acceso se hacía “supuestamente” por oposición (o a dedo, pues había de todo) estaba lleno de personas cuyo único mérito era sus amigos y su ideología política. Yo estuve contratado durante unos meses como personal subalterno (botones) y os puedo decir que la mayoría de los ordenanzas que era la categoría superior de personal subalterno eran jubilados del ejército.”

Os pongo esto para que os déis cuenta, en esa época en la que os gustaría echar por tierra todo el esfuerzo que lleváis porque tenéis un bajón y pensáis que nos os va a llevar a nada estudiar, que antiguamente (pero no hace tanto como la palabra pretende expresar) las cosas eran mucho peores y la gente también necesitaba un trabajo, casi tanto como ahora.

Así que no os desaniméis y seguid adelante, vuestro esfuerzo merecerá la pena. Seguro.

Vía Documento: Opositor.com

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