Lectura comprensiva: comprende lo que lees

Lectura comprensiva: comprende lo que lees

Cualquier estudiante tiene que memorizar conceptos durante su vida académica. No existe otro modo de recordar fechas, acontecimientos históricos importantes, nombres de filósofos y detalles de la biografía de autores célebres. Sin embargo, memorizar no significa repetir de forma mecánica una idea sino hacerla propia, comprenderla. Esto se consigue a través de una lectura comprensiva en la que estableces un diálogo activo con el texto.

Consejos para una lectura comprensiva

Es decir, después de haber realizado una primera lectura general del mismo, realiza lecturas posteriores para trabajar con más calma el tema estructurado en apartados más pequeños. Subraya con un lápiz de color las ideas principales de cada párrafo. Esa idea que te resultará muy útil visualizar en un solo golpe visual al abrir el libro en esa página para repasar.

Además, lee con detenimiento. Tómate tu tiempo para repasar aquellas partes que son más complejas y dedica menos minutos a aquellas que son más sencillas. Realiza anotaciones a pie de página. Anota en tu cuaderno ideas y conceptos cuyo significado desconoces y no puedes deducirlo por el contexto.

Para realizar una lectura comprensiva es recomendable que expreses en voz alta aquello que has estudiado. Imagina que lo estás compartiendo con otra persona. Utiliza técnicas de estudio que te ayuden a ti a sintetizar un texto. Un esquema y un resumen son buenas fórmulas para conseguirlo.

En la universidad, lo más aconsejable es que estudies a partir de tus propios apuntes. Y no a partir de los apuntes de un compañero. Te será más sencillo comprender una información a partir de tus propias palabras. Por esta razón, la preparación de un examen comienza con el hábito de asistir a clase como una norma personal.

Hazte amigo de las bibliotecas, lugares de silencio que crean un clima muy propicio para la curiosidad intelectual y la palabra.

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