Llegan las notas finales

Las notas finales del curso escolar

Se aproxima el final del curso 2010/2011 y en muchas casas ahora se respira un ambiente enrarecido, una mezcla entre la  confianza en que todo saldrá bien y la sospecha de que puede que no todo haya ido tan bien como esperábamos. Realmente esto no debería ser así, es decir, unas buenas o malas notas no llegan de la noche a la mañana, con esto queremos decir que si, por ejemplo, durante todo el curso se han ido sacando buenas notas no hay motivo para tener algún tipo de recelo.

¿Y qué hacer si, al final, llegan los suspensos?. Que lleguen los suspensos y que nos pillen por sorpresa es, aunque duela, señal de que algo no se ha hecho del todo bien. Durante todo el curso hemos de ir preocupándonos de la evolución de nuestro hijo, debemos involucrarnos en la medida de lo posible en sus estudios, hemos de mantener con él/ella conversaciones para interesarnos por cómo se siente, para saber sus impresiones al respecto del transcurso de las evaluaciones, es necesario que hablemos con su tutor/profesores para conocer sus impresiones.. tenemos distintas herramientas para llevar un control de la verdadera situación.

Si aun así irremediablemente nos encontramos con algún suspenso, ante todo, no hay que lanzar el grito al cielo, es momento de reflexión, de hacer balance, e intentar averiguar la verdadera causa. No es igual un suspenso por una dificultad añadida en alguna materia, o por un cambio de ciclo formativo (de primaria a secundaria, por ejemplo), que una nota insuficiente provocada por una desmotivación.

Procede, de igual forma, una conversación con sus profesores y ver juntos la solución. Si lo cree necesario es muy probable que aconseje clases de refuerzo, debemos aceptarlas y procurar a nuestro hijo el apoyo necesario en este caso.

Es necesaria una autorreflexión e iniciar el camino correcto, sin remordimientos ni autocastigos, y sin excesivos reproches al niño/a. Los niños deben aprender que estudiar no es sinónimo de algo que lleva al castigo o al sufrimiento, deben aprender a valorarlo como lo que es, el medio que tienen para ser personas libres, con pensamiento, para saber desenvolverse en la sociedad. Una reprimenda no viene mal, pero, repetimos, una vez sepamos los verdaderos motivos.

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