Los examenes orales

En algunas oposiciones tenemos que defender un tema ante un tribunal que examinará nuestra exposición e incluso nos harán preguntas o nos prondrán en aprietos para saber si realmente creemos la propuesta que estamos defendiendo o simplemente la defendemos porque es lo que nos ha tocado.

Ante esas situaciones algunos consejos que puedo daros son:

– Tranquilizaos. Sé que es difícil saber que te estás jugando la nota de un examen en esa habitación con 3 ó 4 personas ahí mirándote y tú pensando que van a ir a por tí. Pero… ¿Vale de algo ponerse nerviosa? A ver, lo único que consigues es que te salga mal la presentación y que encima te eches las culpas de haberte puesto nerviosa. Para eso deja los nervios en cuanto pases por la puerta y así no pasará nada.

– Controla la voz. Al principio notaremos que nuestra voz tiembla y a veces incluso está en un tono de voz muy bajito que pensamos que no nos van a oír. Pues bien, tratad de expresar aquello que queréis decir con convicción, aunque no os lo sepaís bien, es una forma de expresar confianza en vosotros mismos y la gente que examina, al vernos tan decididos, piensan que dominamos el tema que estamos exponiendo, aunque no sea al 100% cierto.

– Tened cuidado con el lenguaje corporal. Es algo que os van a mirar, y mucho. Una persona nerviosa, aunque no se le note en la cara ni en lo que está diciendo, si puede hacer gestos que le delaten como no mirar a la cara a la persona con la que habla, o mirar hacía la izquierda (sugiere que estamos mintiendo, que no es verdad o no estamos seguros de lo que decimos), o tocarnos el pelo (nerviosismo, ansiedad), o cruzarnos de brazos (inseguridad). Procurad exponer de la mejor manera posible sin que os sintáis presionados, imaginad que no son examinadores sino amigos.

– Seguid un guión en la explicación. Así vosotros sabréis en cualquier momento qué punto tratar y a los examinadores les mostrareis una cualidad vuestra, el orden.

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