Los Ministros de Educación de la U.E. ante un nuevo reto

Los Ministros de Educación de los veintisiete estados miembros de la Unión Europea alcanzaron el pasado viernes 11 de mayo un principio de acuerdo, y que podría revisarse dentro de dos años,  basado en el objetivo de conseguir una cifra del 82% de estudiantes empleados tras finalizar sus estudios de Formación Profesional de grado medio y bachillerato. La meta es, en realidad, que lo alcancen antes de que transcurran tres años desde su graduación.

En palabras del titular del Ministerio español, Jose Ignacio Wert, se trata de un “objetivo ambicioso”, aunque también señala que es perfectamente alcanzable y del que España participa. De hecho, si miramos atrás, esta meta se equipararía a las cifras de empleabilidad que se venían produciendo en toda la U.E. antes del 2008, es decir, justo antes de que se destapara la profunda crisis económica actual, y que ya eran del 81%.  Fue entonces cuando empezó a descender hasta alcanzar el 76,5% de media en el 2010. La situación es, además, dramática para algunos de los países de la Unión, casos como el de Grecia o España (donde la mitad de los jóvenes entre 16 y 24 años están desempleados) son el claro ejemplo de la política de formación y fomento del empleo que no hay que llevar a la práctica.

Es por esto que desde la U.E. se espera que mejoren las cifras individuales de cada estado miembro, en función de las cifras de partida, pues para algunos países alcanzar una media del 20% de desempleo resultaría muy complicada en base a su porcentaje de paro actual.  Desde el actual Ministerio existe cierto grado de optimismo, primero porque supone alcanzar un objetivo factible y, segundo, porque con esto pueden mejorarse las políticas educativas y hacer más fácil el tránsito hacia el entorno laboral gracias a la implementación de medidas como la “educación dual”, que combina la formación académica con la práctica en centros de trabajo.

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