Los profesores también suspenden

Evaluados 18000 profesores en la ciudad de Nueva York

Hoy nos hacemos eco de una noticia curiosa que hemos conocido por distintos medios durante estos días. El pasado 2 de marzo, varios medios de comunicación de la ciudad de Nueva York, entre ellos el prestigioso The New York Times, lanzaban un titular que provocaría más de un dolor de cabeza a los docentes de la ciudad -y algún sentimiento de recelo entre los profesores de medio mundo-  cuando publicaba los resultados de la evaluación realizada a más  de 18.000 docentes de centros de enseñanza públicos durante el curso pasado.

La prueba consistía en una estimación informática con la que se valoraba a cada profesor a tenor de la nota alcanzada por sus alumnos en dos de los últimos exámenes (comprensión lectora y matemática) del curso 2010/2011. Dicho programa establecía una nota de salida para cada examen, y el docente aumentaba o disminuía su calificación a tenor del resultado final, de lo que se viene a deducir que a mayor índice de aprobados el profesor era mejor valorado.

Cuando se obtuvieron los resultados comenzó el enfrentamiento entre la Concejalía de educación de Nueva York y el Sindicato de profesores de la ciudad. Este último alegó que no era el método más fiable para medir la capacidad docente. Después de un tira y afloja, en el que además se sumó la prensa, se optó por desestimar la petición del Sindicato y hacer públicos los datos del estudio.

En Estados Unidos existe un claro objetivo por mejorar la calidad de la enseñanza, y este es uno de los medios, según la autoridad en la materia, para conocer la efectividad de labor de los docentes, y plantearse con ello su permanencia si estos fracasan al mismo tiempo que lo hacen sus alumnos.

El debate está en la calle. En España sería (pensamos) difícil que se optara por establecer el mismo sistema para medir la calidad de la enseñanza de los profesores. Al mismo tiempo, sería harto complicado llegar a conocer hasta qué punto un profesor es directamente responsable de todo un expediente académico negativo (cuando -obviamente- no imparte todas las materias que lo componen)  y en qué medida son los padres también los causantes del fracaso escolar de sus hijos.

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