Mejorando la calidad del estudio (Parte I) MOTIVACIÓN

MOTIVACIÓN

Hay que encontrar un buen motivo por el que nos ponemos a estudiar. Estar motivado es clave. Si nos gusta lo que estudiamos, podemos pensar que es por placer, por una forma de disfrutar que a la vez nos llena de cultura.

Pero si no nos gusta la materia que hay que estudiar, o simplemente, no nos gusta estudiar, habrá que reforzar esa motivación con ideas reconfortantes como pensar en la satisfacción por el buen hacer personal, darse una recompensa posteriormente, fijar las vistas en el futuro empleo soñado, etc.

Por otro lado, debemos tener claro qué objetivo queremos alcanzar. No vale hace por hacer. Por ejemplo, el estudiante universitario se planteará lo más objetivamente posible, a por cuántas aignaturas va en un curso, el opositor estudiará duro con el objetivo de aprobar las oposiciones, de entrar en bolsa de interinos, etc.

Para ello, no hay que proponer metas prácticamente inalcanzables, pues siempre nos encontraremos frustrados al no conseguir objetivos. También debemos proponer objetivos a corto plazo, en los que cada logro será sinónimo de satisfacción y victoria. Aprenderse un tema, aprobar un examen de evaluación, etc.

Y por último, es importante que seamos conscientes de que no debemos hacer de los errores un motivo de frustración y decaimiento en nuestros propositos. Sabemos que habrán dificultades, y que muchas veces habrá que volver a empezar. No hay que compararse con nadie, sólo pensaremos en qué podemos mejorar para que la cosa funcione mejor la próxima vez.

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