Mi hijo se niega a seguir estudiando

Todo fue muy bien en la enseñanza primaria, tu hijo se sentía integrado y siempre tenía ganas de aprender nuevas cosas. En la secundaria se mostraba un poco más reacio, había dificultades mayores que en el ciclo anterior, pero pudisteis conseguir convencerle de que es necesario, y obligatorio, asistir a clase todos los días, por su bien.

Cuando los hijos se niegan a seguir estudiando

Después de la enseñanza secundaria como padres os veis en una constante lucha con vuestro hijo porque se niega en rotundo a seguir con su formación académica. Si bien no se trata de una enseñanza obligatoria, toda formación posterior conseguirá una mejor preparación de cara a un puesto de trabajo, logrará que sea más competitivo y que se desarrolle mejor como persona. Todos estos argumentos son inútiles ¿por qué ocurre todo esto? y lo más importante ¿cómo solucionar el problema?

Tras la enseñanza obligatoria son muchos los jóvenes que se plantean seriamente dejar los estudios, conocer las causas es importante para instaurar la mejor solución.

Causas para la negativa a ir a clase pueden haber muchas y muy variadas: inseguridad, falta de autoconfianza, temor a no estar a la altura, estar pasando por una fase complicada en la que se piensa que es rechazado por sus compañeros, desinformación, no conocer los propios méritos personales, desconocer las oportunidades académicas en función de las aptitudes y habilidades innatas, etc. Si bien cualquiera de estos motivos puede acercarnos a la verdadera causa, los expertos afirman que la base de todo este comportamiento surge de la imagen negativa que se adquiere desde el propio hogar hacia los estudios, y del poco interés (o escasa implicación) del progenitor o progenitores durante la primaria y secundaria, lo que desmotiva irremediablemente al niño/a.

Un cambio de actitud en este sentido habrá ganado parte de la contienda, además del hecho de hablar con sus profesores para hacerle más positiva la experiencia, hacerle ver que es aceptado como el resto de alumnos y para poder resolver algún problema puntual de comportamiento. Es importante dejar que se exprese, que cuente sus miedos, inseguridades y dudas. Escuchar es la clave para tomar, conjuntamente con el centro de estudios, una decisión adecuada y favorable para el alumno.

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