Nada para el último día

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Se trata de un error que, lamentablemente, estamos viendo mucho durante las últimas semanas. Y es que los estudiantes tienen la tendencia de procastinar sus deberes y trabajos, es decir, dejarlo todo para más adelante, con las consecuencias que ello conlleva. Muchos de los alumnos deciden que harán las tareas pendientes durante los siguientes días, pero la verdad es que se repite lo mismo: al final, todo se acumula y no hay tiempo para terminarlo.

Evidentemente, eso provoca un problema que tiene cierta gravedad. Al no disponer de tiempo para terminar las tareas, es casi imposible llevarlas a clase hechas. El resultado es, entre otros, un suspenso que podría volver a repetirse tantas veces como se cometa el mismo fallo. La clave para tener éxito es, sin duda, hacer los deberes lo más pronto posible. Está claro que de esta manera la situación cambiará de manera radical.

Imaginad que llegáis al fin de semana con varios trabajos por hacer. Por delante tendréis dos días libres gracias a los cuales podréis terminar las tareas asignadas. La buena idea no es hacerlo todo durante el domingo. Si no queréis estudiar durante el viernes, lo mejor sería hacerlo el sábado o, en todo caso, partir los trabajos entre los dos días. No penséis en dejarlo todo para el domingo.

Tened en cuenta este consejo, ya que os será de bastante utilidad e incluso os dará horas libres que resultarán muy provechosas para descansar o dedicaros al ocio que más os guste. Poco a poco sabréis sacarle partido a todos los días de la semana.

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