Objetivo: erradicar las novatadas

El inicio del pasado año universitario estuvo a punto de teñirse de desgracia para dos jóvenes estudiantes de Santiago de Compostela. ¿Su delito?, ser unos recién llegados, o “novatos” como se les conocería en el argot estudiantil, al Colegio Mayor compostelano de San Agustín. Sus compañeros “veteranos” les aplicaron en los ojos una mezcla de agua, harina y sosa caústica, lo que provocó que tuvieran que ser operados de urgencia.

Este no fue un hecho aislado, desde hace bastantes años las novatadas en la práctica totalidad de los Colegios Mayores de España son noticia por lo cruel y vejatorio de sus intenciones y lo grave de sus consecuencias.  Existe un código para el empleo de las novatadas. El primer año es muy duro para los estudiantes que se incorporan, mientras que el segundo se considera “de transición”, es decir, ni te molestan ni tampoco haces novatadas a otros. El tercer curso es el momento de la venganza mientras te conviertes en “veterano”. Normalmente, los estudiantes que han sufrido las duras pruebas de sus compañeros devuelven la jugada a los que llegan.

Todo esto, que parece complicado de erradicar, está a punto de empezar a ver una luz al final del túnel. La asociación “No más novatadas”, creada en Santiago de Compostela precisamente, ofrece ayuda y apoyo psicológico a los jóvenes afectados, y se esfuerza por encontrar aliados dentro de una reivindicación que camina despacio pero con paso firme.  De hecho, sus acciones van consiguiendo sus frutos. A día de hoy varios son los Colegios Mayores de la Comunidad de Madrid que ya han empezado a unirse contra las novatadas.

De momento todo es una declaración de intenciones, un manifiesto firmado donde existe, al menos, cierto compromiso de respeto con los compañeros de primer año, gracias al que, en palabras de Loreto González-Dopeso  (Presidenta de la asociación) “se está creando conciencia de la gravedad”.

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