Oposiciones a Bomberos

Los bomberos son los profesionales encargdos de apagar incendios, evitar la aparición o propagación del fuego, ayudar en el rescate de personas en accidentes y proteger bienes inmuebles y personales de los incendios.

En España hay bomberos voluntarios (sin retribución) y bomberos con sueldo, los que aprueban unas oposiciones. El graduado escolar es la formación mínima que se exige a estos profesionales. El acceso al Cuerpo de Bomberos se realiza a través de unas exigentes oposiciones, convocadas por la Administración central, autonómica o local, y que requieren una preparación a conciencia.

Aunque las pruebas no son idénticas en todo el Estado, los mínimos establecen tres tipos de exámenes: uno sobre conocimientos de la profesión, cultura general y tests psicotécnicos; unas pruebas físicas (que son las que provocan la principal criba por sus exigencias en fuerza, velocidad, resistencia, natación… y por la especial preparación de algunos de los aspirantes), y un examen médico que certifique que la persona está sana y no posee ningún problema ni propensión a sufrirlo.

Hay que cumplir ciertas condiciones para presentarse a la oposición, como tener entre 18 y 35 años (en algunas comunidades el límite es 31), no estar inhabilitado para el ejercicio de las funciones públicas ni padecer enfermedad o defecto físico que impida el desempeño de las funciones (entre los que en algunas convocatorias se incluye, por ejemplo, una elevada dioptría en los ojos). También hay una altura mínima, que suele oscilar entre los 1,65 y 1,70 metros. Una vez dentro del Cuerpo, la formación continuada es clave para una correcta actualización de conocimientos.

Tras superar la oposición, se entra en la Escuela de Bomberos, donde se acaba de formar a los profesionales, tanto para la escala operativa (bombero raso, cabo, sargento…) como para la escala técnica de mando (en el caso de los licenciados en arquitectura o alguna ingeniería). Los cursos incluyen, además de clases de ejercicio físico diarias, el periodo de prácticas de maniobras, que suele ser de dos o tres meses. También es posible trabajar de bombero-conductor si se dispone de los permisos requeridos y se supera una prueba.

Algunos expertos creen que el sueldo de estos profesionales aún es bajo comparado con la exigencia y la peligrosidad que asumen. Suelen cobrar entre 1.300 y 2.000 euros, a los que se añaden trienios y pagas extras.

Vía: Lectiva.es

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