Para aprobar hace falta algo más que voluntad o capacidades

Pensamos, no pocas veces, que el éxito o fracaso académico de nuestro hijo recae exclusivamente en el método empleado por sus profesores y la voluntad o capacidad innata del niño, sin embargo, en el proceso de aprendizaje toda la comunidad educativa es responsable de los resultados finalmente obtenidos. Partiendo del centro escolar, siguiendo por el propio alumno hasta finalmente los padres, todos ellos son actores importantes de cara a la consecución favorable de cada curso.

En el colegio se aprende la materia, en casa el método… este es un buen punto de partida. Los profesores pueden adaptar los programas curriculares de cada materia al nivel del aula, pero luego el niño no puede sentirse solo en su hogar. En los padres recae la responsabilidad de, conjuntamente con los profesores,  aconsejar, escuchar, no dejar de lado sus problemas y/o peticiones, hacerle ver que tiene apoyo, establecer con él un método de estudio, comprobar sus avances, elogiar sus logros y facilitar los medios para que el niño pueda desarrollar su capacidad y se sienta motivado.

Aunque tenga mucha capacidad, si carece de responsabilidad puede fracasar igualmente…. cierto nuevamente. Hasta el alumno más capacitado, si no tiene sentido de la responsabilidad al respecto de lo que significa sacar unos estudios adelante, verá crecer sus negativos en el boletín de calificaciones.  Ser consciente de la importancia y consecuencias (positivas) de estudiar es igual que inculcarles el deber de lavarse las manos antes de comer, recoger su habitación, sacar al perro o poner la mesa, de hecho una cosa lleva a la otra automáticamente. El niño que cuenta con una base en la que sabe que con pequeños gestos se consiguen ciertos beneficios automáticamente adquiere un mayor compromiso con sus obligaciones en la escuela.

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