Por qué fracasa un curso intensivo

Es una opción cómoda y práctica ya que no necesitas de mucho tiempo para conseguir tus objetivos, te lo ha recomendado encarecidamente alguien de tu plena confianza, el precio no es excesivo y te ha permitido compatibilizar el trabajo y los estudios fácilmente, sin embargo, al finalizar tu curso intensivo te quedas con la agridulce sensación de que no ha funcionado… ¿por qué?, te explicamos los motivos a continuación. Si todavía no te has decidido a comenzar un curso de este tipo nuestros consejos pueden ayudarte a elegirlo si es lo que realmente necesitas.

El primer motivo por el que fracasa un curso intensivo es porque se depositan demasiadas expectativas en él, lo que quiere decir que se espera alcanzar el mismo nivel de conocimientos que con uno de mayor duración. Un curso intensivo nos puede ayudar a mejorar, por ejemplo, un vocabulario concreto de una profesión determinada (inglés de hostelería, por ejemplo), pero no nos proporcionará un léxico completo si es que no tenemos ni idea de la lengua de Shakespeare, por tanto, admitir el hecho de que ya es necesario que domines la materia sobre la que versará la formación es empezar con buen pie.

Existe un elevado número de alumnos de esta metodología que faltan a muchas de las clases, por lo que -al resultar un temario tan condensado- a poco que uno se ausente se estará perdiendo una buena parte de la esencia de la formación, por tanto, un mal aprovechamiento al fin y al cabo.

Por último, y no menos importante, la modalidad del curso intensivo es muy importante. Si este contiene, en su mayoría, formación basada en la práctica lo único factible es realizarlo de manera presencial. En cambio, para consolidar conocimientos teóricos la modalidad online puede ser la apropiada.

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