Protocolo, una carrera de oportunidades

Hace unos años, no muchos, el protocolo recaía en los trabajadores que, de la mano de otros experimentados profesionales, adquirían la suficiente destreza y las habilidades para cumplir con unos objetivos concretos. También se dedicaban a esta labor las personas que habían recibido previamente una formación en ceremonial y protocolo de la mano de algún curso impartido en centros de formación y escuelas de negocio. La realización de eventos y actos protocolarios es cada vez una  necesidad mayor en instituciones tanto públicas como privadas, y las áreas que debe cubrir un experto en esta práctica son también más importantes y requieren de mayores conocimientos. De ahí que hayamos asistido a la implementación del Protocolo como una carrera universitaria que, además, ya puede estudiarse en nuestro país. 

La formación universitaria en protocolo está compuesta de 3 años lectivos; al finalizar estos obtienes la titulación de Protocolo y Relaciones Institucionales. Después podrás especializarte con alguna formación de máster y postgrado en protocolo, donde tendrás la posibilidad de alcanzar competencias más precisas. Las enseñanzas relativas a esta carrera universitaria tienen un importante componente -además del teórico-  práctico, donde los alumnos pueden entrar en contacto con el entorno institucional y adquirir unos conocimientos complementarios y sumamente valiosos para su futuro.

El campo ocupacional es amplio y permite al profesional integrarse en empresas, organismos e instituciones de todo ámbito y gestión (pública y privada) en las labores de asesoría en protocolo, como responsable del gabinete de comunicación, en la tarea de relaciones públicas, externas e institucionales y en general en todas aquellas funciones para las que se precise contar con un experto en la implantación de las normas y las reglas elementales a seguir en determinados actos que requieran de la presencia de personalidades relevantes.

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