Reeducar a un niño exigente e impaciente

Todos tenemos en mente la imagen de un anuncio publicitario en el que una madre y su hijo están en un supermercado y para evitar que el niño le haga una escena de rabieta ante un antojo la madre no duda en adelantarse a la situación, por lo que se tira al suelo y grita, imitando al niño, para con ello demostrarle la magnitud de sus actos, ante el estupor del menor.

Muchos de nosotros hemos vivido esa experiencia, con amigos o familiares, no del mismo modo que el anuncio, pero sí observando como los padres cedían lo antes posible a la petición del niño para evitar la reacción de este en forma de berrinche y para evitarse una situación de bochorno.

¿Qué ocurre en estos casos?. Estamos ante una conducta adquirida por una mala actuación de los padres.  El niño llegará el momento en que llorará, gritará, exigirá con agresividad incluso todo lo que quiere conseguir o no quiere hacer: que se le compre algo, no ir al colegio, no irse a dormir, que se ponga su programa favorito en la televisión, … En definitiva, se ha creado una situación frente a la cual el niño ha llegado a no aceptar los tiempos ni determinados límites.

¿Cómo afrontar esta situación? Los padres y tutores han de hacer un ejercicio de reflexión y comprender que es muy diferente dejar que el niño exprese su opinión a permitir que tome el mando y la autoridad. Si bien un primer instinto lleva a los niños a negar cualquier imposición, dejar que sean ellos los que marquen los tiempos supone una licencia que puede volverse en nuestra contra más pronto que tarde.

En el próximo artículo vamos a conocer las pautas a adoptar para afrontar este ciclo en la educación de nuestros pequeños.

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