Sólo falta saber embaucar…

embaucador

“Nos sabemos el temario, tenemos todos los cursillos y titulaciones que suman como méritos de formación, hemos prácticado miles de tests psicotécnicos, tenemos una programación y su defensa más que preparada y sabida, incluso tenemos mucha experiencia laboral… ¿Qué falta? ¿Por qué no hemos sacado la plaza? ¿¿Qué necesitamos aprender para conseguirlo??”

Hay muchas personas en esta situación, personas que, si una oposición fuera del todo objetiva, tendrían más que ganada su plaza. Se lo han currado, se lo saben, se lo merecen… Y aún poniéndonos en el caso de que el tribunal quiera ser objetivo e imparcial, se quedan muchas personas preparadísimas fuera, sin entender que han hecho mal.

Bueno, pues a esas personas les hace falta un don, que aunque muchas personas lo tienen innato, y les ahorra mucha faena y esfuerzo, pues recurren a él y les soluciona la mayoría de problemas, los que no nacieron con él lo deben aprender: hay que saber VENDER LA MOTO… Sí, sí, no estoy de broma, o digo en serio…

El cansancio merma la atención de un tribunal que ya no escucha tantas veces lo mismo. Pero llega el que sabe vender la moto, y se lleva el gato al agua. La persona que lo hace bien, a veces tiene pobres contenidos, pobre elaboración, incluso pobre argumentación, pero tiene una gracia y un saber estar, que embauca a quien escucha, enamorándose del tono de voz, de sus miradas, de su convicción.

Se necesita esa seguridad arrolladora, eso es casi lo más importante para hacerse con una plaza. Hay que aprender (o fingir durante el tiempo de las pruebas), que tenemos gran seguridad en lo que hacemos y lo que decimos.

Imagen: magosdechile

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